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lunes, 30 de enero de 2023

Nuevos pasos

Hoy vuelvo al blog fugazmente para contaros por qué llevo 2 años sin escribir. 

Como sabéis los que me leéis, justo un mes antes de que nos encerraran por la pandemia (febrero de 2020), llegó a nuestra casa nuestro primer bebé de acogida de urgencia. Desde entonces no he parado de pensar artículos y cosas interesantes sobre las que poder escribir, para dar a conocer el acogimiento y contaros nuestra experiencia. Incluso de las cosas que nos siguen sucediendo y que aprendemos educando a nuestros hijos biológicos.

Pero para escribir bien y tener al día las redes sociales hay que dedicar tiempo y muchas veces tengo la sensación de perder demasiado tiempo con el móvil, aunque sea leer artículos y buscar cosas interesantes, y nosotros queremos ser ejemplo de cómo educamos a nuestros hijos en un uso responsable de las pantallas, tanto es así que nuestro hijo mayor con casi 15 años no tiene móvil ni lo pide. 

He ido dejando de escribir y a penas entro en las redes porque quiero aprovechar y disfrutar del tiempo con ellos, con nuestros hijos biológicos y con los dos niños acogidos que hemos tenido. Quiero estar presente en la realidad tangible, en la que hay abrazos, besos, caricias, cosquillas y a veces también algún enfado, llanto y regañina. Con esto no quiero infravalorar el estar aquí, el escribir y el compartir una parte de mí, pero en el tiempo libre y de forma "disfrutosa" como dice una amiga y no como una obligación a mis lectores. Y con tanto niño y bebé en casa el tiempo libre es oro y el tiempo con ellos también, porque pasa y no se recupera. 

Sólo contaros que la primera acogida duró 14 meses, y tras irse, nuestros planes volvieron a cambiar, pues me quedé embarazada de nuestra cuarta hija. Aun así no dejamos el acogimiento. En verano, estando embarazada, acogimos a otro pequeño de 2 años durante 3 meses. Tenerles ha sido un regalo y un gran aprendizaje. Y un regalo ha sido también poder mantener con ellos y sus familias la relaciónvy verles crecer felices.

Ahora estamos disfrutando de nuestra pequeña que acaba de cumplir 1 año. No descartamos seguir con el acogimiento de urgencia cuando crezca un poco más. 

Como os he dicho en alguna otra ocasión: para mí la vida es más bella cuando la comparto con los demás y salgo de mi comodidad, aunque a veces cueste.


Porque la vida ¡es una nueva aventura! 
y sólo el aventurero lo descubre.


blog caminaré




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miércoles, 30 de septiembre de 2020

Esta es tu casa


Os comparto un documental realizado por la Asociación Familias para la Acogida con motivo de los 20 años de la asociación. En él entrevistan a varias familias acogedoras que cuentan su experiencia, entre ellas la nuestra. 

Aquí podéis ver el documental ESTA ES TU CASA que está disponible en Youtube.

Esta es tu casa acogimiento familiar



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miércoles, 8 de abril de 2020

Una forma de vida diferente


Unas semanas antes de tener que quedarnos en casa por el Coronavirus, me encontré por la calle con un antiguo profesor mio. Me paré a saludarle y le presenté a nuestra nueva hija, la pequeña que ha llegado a casa en acogida.

Cuál fue mi sorpresa que unos días más tarde me llamaba un número desconocido y era él, interesado en que escribiera para la revista del colegio contando qué es esto de la acogida y por qué lo hacemos.

He de decir que desde que la pequeña está con nuestra familia una de las cosas que más me conmueve es la reacción de la gente que la conoce y se interesa por ella. Las preguntas, la sorpresa y el asombro que genera.

Todo el mundo sabe qué es la adopción, pero muy pocas personas saben lo que es la acogida. Así que, aunque estos días de confinamiento en casa con 3 niños pequeños y un bebé son muy intensos y con pocos momentos de tranquilidad y silencio, no quiero perder la oportunidad de escribir para daros a conocer 
una forma de vida diferente.

pies niños circulo caminaré

El acogimiento familiar es una medida de protección para aquellos menores que, por diversas razones, no pueden vivir con sus padres y es una alternativa preferible a la de enviarles a residencias tuteladas por la administración. La familia acogedora puede ser su propia familia extensa (abuelos, tíos, etc.) o una familia ajena, como es nuestro caso, que se compromete a cuidarlo, educarlo e integrarlo como a un miembro más de la misma, sin perder la relación con la familia biológica; ya que la finalidad del acogimiento no es suplantar a la familia de origen, sino apoyar y facilitar la reintegración con la misma.

Sin embargo, la adopción es un recurso orientado a proporcionar una familia a niños que carecen de ella o que, aun teniéndola, no podrán volver a vivir en ella. Es una medida definitiva e irrevocable, creándose una relación de filiación exactamente igual que la de un hijo biológico, que genera los mismos derechos y obligaciones, cesando todo vínculo y relación con la familia biológica.

Ahora que ya os he contado qué es el acogimiento y las diferencias con la adopción, voy a contaros de dónde nace nuestra decisión de acoger.

Lo primero deciros que somos una familia muy normal, no tenemos capacidades ni cualidades especiales, salvo que no nos gusta acomodarnos. 
Para mi marido y para mí “la vida es de los que arriesgan” y eso ha ido marcando nuestra vida en común. Nos casamos jóvenes (para la media de hoy día). Con un bebé de apenas 5 meses, nos fuimos a vivir a la República Dominicana para trabajar en una organización de cooperación internacional durante 4 años.  Y ahora somos familia numerosa con un bebé acogido.
Caminaré acogida

Vivir en otro país durante varios años, conocer otra cultura y romper con tu zona de confort, te abre la mente y la mirada, mucho más cuando el país al que vas sufre pobreza y grandes desigualdades sociales. Vivir cómodamente está bien, pero se puede vivir feliz con lo necesario, sin caprichos y en una casa más pequeña, porque en el mundo hay muchas injusticias y necesidades como para quedarse con los brazos cruzados. Pero no hay que irse al “Tercer Mundo”, aunque nosotros lo hicimos y lo vivimos en primera persona. A nuestro lado tenemos gente que lleva años en paro y pasa dificultades, inmigrantes que vienen buscando una vida mejor, niños con familias muy desestructuradas, gente mayor que está sola…. y qué decir de las consecuencias de lo que estamos viviendo estos días con el COVID19.

Para nosotros la gente que está a nuestro lado es un reclamo a salir de nuestra comodidad y superficialidad, las necesidades que vemos y que nos tocan, nos llevan a ponernos en marcha para ayudar y acompañar en la medida de nuestras posibilidades. Esto hace que estemos implicados siempre en muchas cosas, tanto personal como familiarmente.

estela de cometaFamiliarmente, incluidos nuestros hijos, hacemos un voluntariado en el que una vez al mes  con un grupo de amigos de la Asociación Estela de Cometa llevamos de excursión a un grupo de niños (aproximadamente entre 4 y 14 años) que viven en varias residencias de la Comunidad de Madrid. Son niños como todos, comparten juegos, risas y canciones con nuestros hijos, y tienen el mismo deseo de ser felices y de ser queridos que tenemos nosotros.

Además tenemos la suerte de conocer de cerca a otras familias que acogen.  Para nosotros siempre ha sido muy atractivo este modo de abrir la familia a las necesidades de los demás, lo cual no implica que esté exento de dificultades y sacrificios.

A raíz de conocer distintas residencias y esta realidad más de cerca, te das cuenta de que hay muchos niños y muy pocas familias de acogida. Y no sólo eso, hay muchos bebés viviendo en residencias, esperando de una familia el apego fundamental que necesitan los primeros años de vida. Así conocimos la acogida de urgencia, un programa específico para acoger a niños de 0-6 años durante un corto periodo, no más de 6 meses, y que tiene la finalidad de dar una respuesta inmediata mientras la administración realiza un diagnóstico y evitando que en ese periodo vayan a una residencia. Comenzamos a informarnos de este tipo de acogida y descubrimos que cuadraba para nuestra familia, quizás fuera para lo que estábamos llamados en este momento.

Acoger a niños en nuestra casa surge de esta necesidad concreta que se nos ha puesto delante. Podríamos mirar para otro lado o poner mil objeciones (que puede haberlas: pensar que no es para nosotros, que no es el momento, que no somos capaces, el espacio en casa,…) Pero nosotros preferimos ir viendo las señales que nos han ido llevando a ello, valorarlo, pensarlo y finalmente decir… ¿y por qué no?

Porque el problema no es si puedo o no, o si soy capaz o no. Lo importante es tomarse en serio el deseo o la pregunta que nace en nosotros frente a la realidad. Quizás no puedas hacer nada, quizás tú no tengas que acoger. Pero no vale con quedarse indiferente, decir “pobrecitos” o ya lo harán otros.

Cuando la gente te dice: qué buena eres… yo no podría…. qué mal cuando te lo quiten… A nosotros nos han dejado a esta niña un tiempo para cuidarle y darle todo nuestro amor sin medida. Lo que estamos viviendo no nos lo quita nadie. Lo hacemos conscientes de que lo mejor para este niños es partir a un lugar mejor donde se le dé una estabilidad, ya sea en otra familia de acogida o con su familia, y ojalá sea con su familia, porque el éxito de la acogida es que estos niños puedan volver con sus familias, porque sus familias les quieren, aunque no se puedan hacer cargo de ellos.


Nosotros (y nuestros hijos) recibimos y aprendemos más acogiendo a esta niña en nuestra casa que todo el amor y los cuidados que nosotros podamos darla. Y acogiendo a estos niños, aprendes a amar verdaderamente, sin poseer, sin esperar nada a cambio. Aprendes a querer mejor a tus hijos (y a tu marido), a no tener pretensión sobre ellos.

manita bebe caminaréPara mí la vida es más bella cuando la comparto con los demás y salgo de mi comodidad, aunque a veces cueste. Porque en el amor, las matemáticas tienen otras reglas. El amor no se divide, el amor se multiplica.

¡Y así comienza una nueva aventura!





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viernes, 20 de diciembre de 2019

La familia crece


Llevo tiempo con ganas de escribir y hoy no puedo posponerlo más. Retomo el blog después de una temporada larga sin escribir con una cosa importante que contaros.

Desde septiembre del curso pasado rondaba en mi cabeza la necesidad de seguir dando pasos y de valorar si comenzaba a ser el momento de retomar el trabajo remunerado al ir notando que los niños comienzan a no ser tan pequeños. Finalmente decidí pasar ese curso tranquila, sin pretensiones, con lo que fuera saliendo de asesorías y disfrutando de estar en casa, de tener ese tiempo compartiéndolo con mis hijos; porque la infancia de tus hijos no la puedes recuperar, pero el trabajo sí.

Pero fue un curso en el que personal y familiarmente han sucedido cosas importantes que para este nuevo curso van a ser decisivas...

Oficialmente acabo de salir de cuentas. Semana 38. A partir de ahora en cualquier momento nuestra vida cambiará de un día para otro. Sí, como oís. Porque aunque no estoy embarazada, a nuestra familia van a ir llegando bebés a los que vamos a cuidar con todo el amor del mundo durante una temporada. ¡Somos FAMILIA DE ACOGIDA DE URGENCIA!

casa de acogida

En la vida te van sucediendo cosas que, si estás atento, van marcándote el camino a seguir. 


Para contaros qué significa esto y de dónde nace tenemos que remontarnos un tiempo atrás…

Proyecto Miriram
Hace ya casi 3 años que comencé a dar mi tiempo para acompañar y ayudar a madres en riesgo de exclusión social. Madres que llegan embarazadas o con sus bebés a la Asociación Proyecto Miriam en busca de apoyo y ayuda, no sólo material y económica, sino de sustento y compañía. Madres luchadoras que están solas y que la vida no las ha tratado bien. Algunos amigos que están implicados en esta asociación nos pidieron a mí y a una amiga matrona, ir una vez al mes a hablarles de crianza, de lactancia o de cualquier tema de maternidad que pudiera ayudarlas o del que estuvieran interesadas. Yo no sé si lo que les contamos les ayuda, lo que sé es que yo, cada vez que voy, salgo conmovida por sus vidas, por su lucha y por su sufrimiento. Aprendo a no juzgar ni por las apariencias ni por las equivocaciones (quien no la cague mil veces al día que levante la mano). Y me ayuda a valorar y a agradecer todo lo que tengo. Con algunas hasta se ha creado una relación cercana y un afecto.



Estela de CometaTambién hace 2 años comenzamos a hacer un voluntariado en el que una vez al mes un grupo de amigos de la Asociación Estela de Cometa sacamos de excursión a niños (aproximadamente entre 4 y 14 años) que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. Lo bonito es que lo hacemos en familia y así nuestros hijos pueden conocer a niños con otra forma de vida y otra realidad. Estos niños tienen familias, son hijos de madres como las de El Proyecto Miriam, pero por múltiples motivos no pueden cuidarlos ni hacerse cargo de ellos debido a lo cual la Comunidad de Madrid tiene su tutela. Estando con estos niños ves que son niños como todos los niños, que comparten juegos, risas y canciones con nuestros hijos, que tienen el mismo deseo de ser felices y de ser queridos, si cabe podría decirse que su deseo de afecto es aún mayor. Las residencias en las que viven están bastante bien, no les falta nada material, pero el ideal sería que, en vez de en una residencia, pudieran vivir en una familia que les acoja y les quiera y les dé ese vínculo y cariño que es muy difícil crear en una residencia en la que viven muchos más niños y no hay una persona fija de referencia. Porque lo que verdaderamente necesitan y les falta es el afecto verdadero, el sentirse preferidos y queridos incondicionalmente.

Además tenemos la suerte de conocer de cerca unas cuantas familias de acogida, siendo muy atractivo este modo de abrir la familia a las necesidades de los demás, lo cual no implica que esté exento de dificultades. Para nosotros todavía no había llegado el momento de plantearnos en serio la acogida, sin embargo, los niños crecen, y a raíz de conocer distintas residencias y esta realidad más de cerca, te das cuenta de que hay mucha necesidad y muy pocas familias dispuestas a acoger (a veces sólo porque no se conoce). 

A raíz de ir a las residencias, fuimos conscientes de que no solo hay muchos niños viviendo allí, también hay muchos bebés esperando de una familia el apego fundamental que necesitan los primeros años de vida. 
Así conocimos la acogida de urgencia. Un programa que acoge a bebés (de 0-6 años) durante un periodo (6 meses de media) en el que la administración busca la mejor solución para ese niño, ya sea volver con su familia, otro tipo de acogida o la adopción. 

Comenzamos a informarnos de este tipo de acogida y descubrimos que cuadraba para nuestra familia, quizás fuera eso para lo que estábamos llamados en este momento. Pues para ser familia de urgencia es necesario tener experiencia en crianza, que uno de los dos no trabaje (porque hay que estar de guardia con disponibilidad absoluta puesto que te llaman de un día para otro para recoger al bebé) y que el menor de tus hijos tenga mínimo 6 años. Vamos que sólo faltaba que pusieran nuestro nombre en la información.

A finales de mayo comenzamos el proceso de idoneidad (a mí me gusta decir que es casi como un embarazo). Un tiempo para informarte, formarte y decidir. Este proceso de idoneidad consta de un curso de 3 días (4 en el caso de la acogida de urgencia), varias entrevistas con psicóloga y trabajadora social, un test de personalidad y, para terminar, la visita a nuestra casa y conocer a nuestros hijos. 
Después de todo esto nuestro informe ha sido llevado a pleno, y tras ser considerado favorable nos han dado la idoneidad como familia de acogida de urgencia.

Por eso, hoy, que acaban de llamarnos dándonos la noticia, puedo decir que “he salido de cuentas”. Igual que el día que vinieron a casa, por un lado suspiras tranquila porque todo ha ido bien, pero por otro comienzan los nervios porque ahora va en serio y no hay vuelta atrás. A partir de ahora, en cualquier momento, pueden llamarnos para ir a recoger a un bebé.

Nuestros hijos  están encantados (y no es porque yo lo diga), deseosos de tener un bebé en casa, pues les encantan los bebés y ya llevaban tiempo preguntando que por qué no venía otro hermanito. Ahora no sólo va a venir un hermanito, vendrán varios, uno detrás de otro.

La acogida es una forma de vida. Y nuestra vida y nuestra familia siempre se ha caracterizado por eso. Al primero que se acoge es al marido (o a la mujer), luego a los hijos, y luego la casa y la vida se va abriendo a las necesidades de los demás: organizas cenas, comidas, meriendas improvisadas con amigos; cuidas unas horas al bebé de una amiga porque tiene que trabajar y no tiene con quién dejarlo; acoges unos días a una chica que viene del extranjero y se queda a dormir en tu casa, dedicas tu tiempo a los demás…

Ahora abrimos nuestra casa a esta necesidad concreta que se nos ha puesto delante. Podríamos mirar para otro lado o poner mil objeciones (que podría haberlas: pensar que no es para nosotros, que no es el momento, que no somos capaces, que tenemos 3 niños pequeños…) Pero nosotros preferimos ir viendo las señales que nos han ido llevando a ello, valorarlo, pensarlo y finalmente decir…

¿y por qué no?

Y así comienza una nueva aventura. 
Caminaré....




Si quieres saber más sobre qué es la acogida y sus distintas modalidades aquí tienes varios enlaces que te pueden ser de gran utilidad:





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acogimiento


jueves, 14 de febrero de 2019

Un año más... ¡Premios Madresfera!

Este año se celebrará la V Edición de los Premios Madresfera y por tercer año consecutivo Caminaré está nominado en la categoría Embarazo y Crianza.

Realmente me hace muchísima ilusión esta nominación porque es gracias a todos vosotros que leéis mi blog y consideráis que tiene un contenido de calidad.

¡Os lo agradezco muchísimo!

Y como "no hay dos sin tres" y quién sabe si "a la tercera va la vencida" hay que intentarlo un año más. Por eso, os pido que si podéis dediquéis 2 minutos de vuestro preciado tiempo para votar a Caminaré y difundirlo entre vuestros contactos. Realmente no me importa tanto ganar, como poder llegar con este humilde blog a más familias, madres, padres y personas interesadas en la educación y la crianza de nuestros niños.

El enlace para votar general es:


Después tenéis que elegir la categoría EMBARAZO Y CRIANZA. 
Allí los blogs nominados están ordenados alfabéticamente. 
Buscad CAMINARÉ y pinchad en ¡¡VOTA!!

Rellenad vuestros datos (nombre, correo electrónico), confirmad que no sois robots y ¡¡votad!!

Por último y más importante (porque sino el voto no será contabilizado), os llegará un correo electrónico para VALIDAR EL VOTO, sólo hay que pinchar en el enlace y ¡listo! 


Se puede votar hasta hasta las 23:59:59 del 22 de febrero y se anunciarán los 3 finalistas en los siguientes días tras la verificación de los votos.

Los ganadores serán elegidos entre esos finalistas por medio de jurado.

El 23 de marzo de 2018 se hará público el nombre de los ganadores de la V edición de los Premios en la ceremonia de entrega de premios.


¡¡MUCHAS GRACIAS 
por adelantado!!




lunes, 31 de diciembre de 2018

Feliz Año Nuevo

El año nuevo se acerca y cada fin de año es momento de reflexionar y hacer balance del año que termina: las cosas que nos han sucedido (esperadas o inesperadas, buenas o no tan buenas), lo que he aprendido, lo que debo mejorar, los propósitos conseguidos y los que siguen pendientes.


¿Qué he aprendido de lo que me ha sucedido?

Y para el nuevo año tenemos deseos (¡¡nunca dejes de desear!!) y propósitos (propósitos nuevos y propósitos en proceso).

Lo que debemos hacer es cumplir aquellos que realmente nos hacen felices de verdad, estar mejor con nosotros mismos y que nos hacen mejores personas.


Céntrate en los propósitos que hablan de lo que deseas de verdad y de lo que realmente te hace feliz.



Yo me quedo con todo lo que me ha sucedido en el año, lo que me había propuesto y he cumplido, lo que esperaba que sucediera y de cada imprevisto y novedad (bueno o malo), porque de todo se aprende y todo forma parte de mi camino y de quién soy. 

Yo quiero desearte que, sea cual sea el camino que tengas que recorrer este nuevo año, esté lleno de deseos y lleno de gente con la que compartirlos.


¡¡Feliz 2019!!


¿Cuáles son tus propósitos para este nuevo año?

Comparte tus deseos y haznos parte de ellos. 
El blog se nutre de tus comentarios.



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martes, 6 de noviembre de 2018

Ideas para gestionar el enfado de tus hijos (y el tuyo)

En el post anterior hablábamos de las emociones, de cómo identificarlas y de cómo es necesario enseñar habilidades a nuestros hijos para saber manejarlas.

Hoy quiero dejaros algunas ideas para ayudar a nuestros hijos en el aprendizaje de habilidades sociales y concretamente en cómo gestionar sus enfados y, ¿por qué no?, también los nuestros, porque ya sabéis que se predica con el ejemplo y los niños aprenden más de lo que hacemos que de lo que les decimos.



sentimientos negativos



¿Qué podemos hacer para ayudarles en el aprendizaje de habilidades sociales?

  • Como os acabo de decir lo más importante siempre es ser modelos de comportamiento.
  • Dejar de lado las interferencias cuando hablamos con ellos y mirarnos a los ojos. Dejar el móvil y apagar la televisión mientras se habla o se come en familia. Buscar un momento al día para hablar con nuestros hijos y reunirnos toda la familia y poder compartir nuestras vivencias, emociones, sentimientos, emociones.
  • Fomentar su autonomía y no sobreprotegerlo.
  • Hacer ver al niñ@ que es muy importante pero que "el mundo no gira en tono a él/ella".
  • Establecer normas y límites claros.
  • No acceder a peticiones que vengan precedidas de rabietas o muestras de violencia o falta de respeto. Ayúdale a expresar lo que quiere, lo que piensa y lo que siente de forma adecuada. También debemos enseñarles a pedir ayuda cuando lo necesiten.
  • Enseñarle a respetar a los demás: sus opiniones, sus juguetes, su turno de palabra, su raza, su sexo, su religión...
  • Fomentando su capacidad de escucha y de atención a los demás.
  • Enseñarles a ponerse en el lugar del otro para poder entender mejor lo que sienten los demás.
  • Compartiendo momentos de ocio.
  • Decirles cuánto les queremos. Son un regalo.


Ideas para gestionar SU enfado

Qué NO hacer

•  NO te tomes la rabieta como algo personal. Su enfado no es contra ti (aunque te diga que es por tu culpa), ni su enfado es tuyo (no intentes solucionarlo tú).
•  NO pierdas el control ni te enfades con tu hijo. Enfadarte sólo va a asustar o violentar más al niño haciendo que su frustración aumente y la rabieta empeore. Transmite tu calma al niño. Saber que el problema lo tiene el niño y no nosotros suele ayudar a los padres a tomarse las cosas con más calma.
•  NO atosigues al niño y le pidas que se calme una y otra vez. Si sigue muy enfurruñado o llorando déjale que se desahogue, posiblemente necesite más tiempo.
•  NO le hagas pasar vergüenza, no le menosprecies, ridiculices ni le compares.
“El señor de la tienda te está mirando”, “Qué feo estás cuando te enfadas”, “Mira lo tranquilo que está tu hermano”
•  NO le castigues. A veces la mejor manera de solucionar las cosas no son los castigos. Lo único que nuestro hijo está haciendo mal es expresar cómo se siente y no se va a sentir mejor si se siente incomprendido y castigado. Si realmente al manifestar su frustración ha roto algo o pegado a alguien, cosa que no se puede consentir, la mejor opción es que limpie, recoja o arregle lo roto o que ayude a uno de sus hermanos o juegue con él.

Qué SÍ hacer

•  Reconoce sus sentimientos. Hazle saber que entiendes su frustración y enfado utilizando la empatía. Le ayuda a sentirse comprendido y a comprenderse a sí mismo.
“Te apetecía mucho ir al cine”, “Entiendo que te hayas enfadado mucho”
•  Explícale el porqué de tu negativa. El problema no suele venir de que el niño no entienda la situación sino de su dificultad para dominar sus emociones. Sin embargo, a veces funciona volverle a explicar los motivos y es la manera más rápida y tranquila de solucionar el enfado. “Hoy no podemos ir al cine porque papá tiene que trabajar hasta tarde y él quería acompañarnos”
•  Ofrécele otras opciones. “Podemos ir al cine este fin de semana y podemos proponérselo a los primos y si quieres hoy podemos ver en casa una película con palomitas”.
•  Quédate cerca de él. No le ignores. Debemos estar presentes, cerca suyo para que sepa que estamos a su lado y que nos importa cómo se siente. Normalmente rechazan el contacto físico, pero quédate lo más cerca de él que te permita. Si te deja, acaríciale o tómale en brazos cuando esté algo más calmado.
Pero a veces los niños enrabietados piden que sus padres les tomen en brazos y sus padres les niegan el abrazo pensando que no se lo merecen. Sin embargo, el abrazo es una petición de socorro para intentar unir los cables que la rabieta ha cortocircuitado, y dar un abrazo, si el niño lo pide o se deja es tremendamente útil. De hecho la mayoría de las rabietas de mis hijos suelen acabar con abrazos. A mi con mi hijo pequeño de 5 años me suele funcionar decirle: "Yo creo que lo que necesitas es un abrazo". Y me agacho y le abro los brazos para que se acerque a mi a abrazarnos y es realmente útil. Se calma, a veces se le pasa y otras no, pero aunque siga enfadado se siento acompañado.
•   Déjale espacio y tiempo para que se calme y exprese libremente.
• Cuando esté tranquilo, enséñale ​formas en que se puede calmar cuando se enfada: respirar hondo, imaginarse en un lugar que para el niño represente tranquilidad y le guste, o usar los botes de las emociones o un "emociómetro" para que pueda explicarte cómo se siente. Si tu hijo es más mayor y sabe escribir, proponle escribir cómo se siente, porque plasmarlo en papel ayuda a ordenar y aclarar los pensamientos y a ir más al fondo de la frustración. Así si no quiere hablar contigo o le cuesta, puede escribirlo cuando quiera y después leerlo tú.


Ideas para gestionar TU enfado

Lo primero de todo es estar nosotros tranquilos para poder tranquilizar a nuestros hijos en medio de una rabieta o cuando sus sentimientos negativos explotan. Pero es no es fácil, porque tendemos a explotar nosotros.

¿Por qué nos enfada tanto que ellos se enfaden?

Si el malestar, frustración, rabia o estallido de tu hijo aparece sin más, conserva la calma. Es algo que le pasa a él y necesita tu ayuda (aunque al principio la rechace).

Si es causado por algo que le has dicho o pedido, intenta entender el porqué de su enfado. Evita gritarle y corrígele con firmeza pero de forma positiva.

Si ha hecho algo malo como hacer daño a uno de sus hermanos mientras jugaban, mantén la calma y piensa qué es lo que quieres hacer y decir.

No pierdas nunca de vista cuál es tu principal objetivo en ese momento: enseñar a tu hijo formas sanas de expresar su enfado, ayudarle a calmarse, a entenderse y a superar su frustración.

Os dejo algunas ideas:

• Antes de gritar… Respira hondo, cuenta hasta 10, o aléjate un momento de tu hijo (si la situación lo permite). Esto siempre se dice y no es fácil hacerlo. Gritar es también nuestro mecanismo de defensa porque de algún modo nuestro cerebro percibe una situación de peligro. Pero, en la mayoría de los casos, gritar no es eficaz, a veces hace que se enrabieten más y se encierren más en sí mismos y con el tiempo se inmunizan frente a los gritos. 
•  Averigua qué desencadena tu enfado. Aunque las cosas suceden muy deprisa, en el tiempo que llegas a la “escena del crimen” piensa qué sientes. Si sabes qué te enfada y por qué, podrás encontrar mejores maneras de cambiar la situación. Los adultos que reconocen y se responsabilizan de su enfado son más eficaces a la hora de ayudar a sus hijos a gestionar su propio enfado. A lo mejor sólo te enfada porque estás cansada o bloqueada con los problemas del trabajo y sólo quieres que estén tranquilos. A  veces, la misma cosa si estamos bien con nosotros mismos no nos enfada tanto y reaccionamos de mejor manera, mientras que si estamos cansados, agobiados o preocupados nos hace estallar. Este punto de tomar conciencia puedes practicarlo en cualquier momento, así, cuando suceda tu enfado podrás reaccionar mejor más rápidamente.
•  Intenta empatizar con tu hijo. Pregúntate: Si yo fuera mi hijo, ¿cómo me sentiría? Dile que entiendes cómo se siente y ayúdale a poner nombre a su sentimiento. También le muestras que hablar es una buena manera de gestionar el enfado y desahogarse. También puedes decirle lo que sientes tú cuando él está así.
•  Cuando eres capaz de entender tus sentimientos y los de tu hijo, es más fácil encontrar otras soluciones más adecuadas.






Y tú, ¿cómo afrontas tus sentimientos negativos y los de tu hijo?
¿Qué herramientas utilizas?


Puede que te interese el post sobre RABIETAS pues está muy relacionado.

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martes, 30 de octubre de 2018

Cómo fomentar las habilidades sociales y la inteligencia emocional en nuestros hijos

En el colegio de mis hijos están trabajando las  habilidades sociales y las emociones, adaptándolo a cada nivel educativo y curso. Han ofrecido a los padres una charla formativa y algunos padres, los que hemos querido implicarnos, hemos participado en las clases realizando alguna actividad relacionada.

El desarrollo emocional es básico e imprescindible en nuestras vidas y debe trabajarse desde la más temprana infancia.

Ayudar a nuestros hijos a expresar sus sentimientos de forma adecuada no es fácil, mucho menos cuando se trata de sentimientos negativos como enfado, rabia o ira. Muchas veces, somos nosotros mismos los que tenemos serias dificultades para controlar nuestros enfados, y qué os voy a contar si los enfados nos los provocan las cosas que hacen los niños.

Es muy importante hacer saber al niño que estar triste, enfadado, con ira, rabia, envidia, celos… es algo que a todos nos sucede. Los sentimientos aparecen en nosotros sin pedir permiso. La cuestión es qué hacemos con esos sentimientos. Conocer e identificar nuestros sentimientos y qué nos suscitan es necesario para poder canalizarlos y gestionarlos de manera adecuada. Negarlos o reprimirlos no es bueno y, con el tiempo, puede ser contraproducente.

Hay que dejar claro a los niños que ellos no son malos, no hay que culparles ni etiquetarles (“¡Qué malo eres!”). Lo que es malo es la expresión inadecuada de su sentimiento.

Para que los niños aprendan a expresar sus sentimientos de manera adecuada, debemos estar a su lado, hablar mucho con ellos y ofrecerles herramientas para que puedan expresar cómo se sienten.

Los pequeños lo viven todo con tanta intensidad que a veces están saturados de emociones y no son capaces de expresar con palabras qué les pasa y cómo se sienten. Por eso, sufren las rabietas que tanto nos "enrabietan" a nosotros.



Por eso, las habilidades sociales son el conjunto de conductas aprendidas que determinan la forma en que nos relacionamos con los demás: cómo decimos las cosas cuando estamos enfadados, cuando necesitamos algo, cuando expresamos lo que sentimos, etc. Los niños con habilidades sociales suelen tener una mejor autoestima, se relacionan mejor con los demás y hasta tienen un mejor rendimiento académico.

Para los más pequeños, en la clase de infantil, algunas mamás trabajamos con ellos las emociones más básicas con el libro "El Monstruo de colores", en cuya web y navegando por Internet podéis encontrar múltiples recursos. Nosotras, vestidas cada una de un color, les contamos el cuento con marionetas y luego, además de cantar y bailar una canción que encontramos en versión rockera, hicimos los botes de colores para que los utilicen en clase. Ellos además ya utilizan el "Emociómetro del inspector Drilo" otro libro que está muy bien y que amplía más emociones.




En Primaria hemos trabajado la "Flor de los halagos". Porque más allá de sus sentimientos y emociones está la percepción que tienen de sí mismos. En general les decimos más las cosas que hacen mal, pero muy pocas les alabamos las cosas que hacen bien, algunas porque damos por hecho que tienen que ser así. Un ejemplo algo exagerado: a mi me descompone que tiren el vaso de leche por las mañanas y, aunque intento mantener la calma y cada vez lo consigo más, suele estallar mi enfado. Sin embargo, nunca he pensado que podría felicitarles por no tirar el vaso y por lo bien que desayunan. Doy por echo que lo normal es que el vaso no se caiga, pero quizás es más normal que un niño pequeño tire el vaso a que desayune de forma inmaculada. 
Con esto no quiero decir que les felicitemos por cada cosa que hagan, pero sí valorarles más las cosas importantes, sus pequeños logros e intentar "fundirles" menos con las cosas que hacen mal, que las tienen muy claras.
Con la "Flor de los halagos" cada uno tenía que escribir en el centro de la flor algo bueno de él, y cada pétalo es algo bueno que cada uno de sus compañeros dice de él/ella. Realmente no es tan fácil como parece y les cuesta, sobre todo hacia algunos compañeros. Por eso hemos querido dejarles claro que cada uno de ellos es un tesoro y todos tenemos y hacemos cosas buenas, sólo hay que estar atentos para descubrirlas.



Otro recurso para trabajar con vuestros hijos si están en primaria es el libro Emocionario, también muy recomendable.

En el próximo post intentaré daros algunas ideas de qué podemos hacer los padres para ayudarles a fomentar  sus habilidades sociales, especialmente cuando se trata de manejar las rabietas y expresar los sentimientos negativos, no sólo de los niños sino también los nuestros.



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