martes, 6 de noviembre de 2018

Ideas para gestionar el enfado de tus hijos (y el tuyo)

En el post anterior hablábamos de las emociones, de cómo identificarlas y de cómo es necesario enseñar habilidades a nuestros hijos para saber manejarlas.

Hoy quiero dejaros algunas ideas para ayudar a nuestros hijos en el aprendizaje de habilidades sociales y concretamente en cómo gestionar sus enfados y, ¿por qué no?, también los nuestros, porque ya sabéis que se predica con el ejemplo y los niños aprenden más de lo que hacemos que de lo que les decimos.



sentimientos negativos



¿Qué podemos hacer para ayudarles en el aprendizaje de habilidades sociales?

  • Como os acabo de decir lo más importante siempre es ser modelos de comportamiento.
  • Dejar de lado las interferencias cuando hablamos con ellos y mirarnos a los ojos. Dejar el móvil y apagar la televisión mientras se habla o se come en familia. Buscar un momento al día para hablar con nuestros hijos y reunirnos toda la familia y poder compartir nuestras vivencias, emociones, sentimientos, emociones.
  • Fomentar su autonomía y no sobreprotegerlo.
  • Hacer ver al niñ@ que es muy importante pero que "el mundo no gira en tono a él/ella".
  • Establecer normas y límites claros.
  • No acceder a peticiones que vengan precedidas de rabietas o muestras de violencia o falta de respeto. Ayúdale a expresar lo que quiere, lo que piensa y lo que siente de forma adecuada. También debemos enseñarles a pedir ayuda cuando lo necesiten.
  • Enseñarle a respetar a los demás: sus opiniones, sus juguetes, su turno de palabra, su raza, su sexo, su religión...
  • Fomentando su capacidad de escucha y de atención a los demás.
  • Enseñarles a ponerse en el lugar del otro para poder entender mejor lo que sienten los demás.
  • Compartiendo momentos de ocio.
  • Decirles cuánto les queremos. Son un regalo.


Ideas para gestionar SU enfado

Qué NO hacer

•  NO te tomes la rabieta como algo personal. Su enfado no es contra ti (aunque te diga que es por tu culpa), ni su enfado es tuyo (no intentes solucionarlo tú).
•  NO pierdas el control ni te enfades con tu hijo. Enfadarte sólo va a asustar o violentar más al niño haciendo que su frustración aumente y la rabieta empeore. Transmite tu calma al niño. Saber que el problema lo tiene el niño y no nosotros suele ayudar a los padres a tomarse las cosas con más calma.
•  NO atosigues al niño y le pidas que se calme una y otra vez. Si sigue muy enfurruñado o llorando déjale que se desahogue, posiblemente necesite más tiempo.
•  NO le hagas pasar vergüenza, no le menosprecies, ridiculices ni le compares.
“El señor de la tienda te está mirando”, “Qué feo estás cuando te enfadas”, “Mira lo tranquilo que está tu hermano”
•  NO le castigues. A veces la mejor manera de solucionar las cosas no son los castigos. Lo único que nuestro hijo está haciendo mal es expresar cómo se siente y no se va a sentir mejor si se siente incomprendido y castigado. Si realmente al manifestar su frustración ha roto algo o pegado a alguien, cosa que no se puede consentir, la mejor opción es que limpie, recoja o arregle lo roto o que ayude a uno de sus hermanos o juegue con él.

Qué SÍ hacer

•  Reconoce sus sentimientos. Hazle saber que entiendes su frustración y enfado utilizando la empatía. Le ayuda a sentirse comprendido y a comprenderse a sí mismo.
“Te apetecía mucho ir al cine”, “Entiendo que te hayas enfadado mucho”
•  Explícale el porqué de tu negativa. El problema no suele venir de que el niño no entienda la situación sino de su dificultad para dominar sus emociones. Sin embargo, a veces funciona volverle a explicar los motivos y es la manera más rápida y tranquila de solucionar el enfado. “Hoy no podemos ir al cine porque papá tiene que trabajar hasta tarde y él quería acompañarnos”
•  Ofrécele otras opciones. “Podemos ir al cine este fin de semana y podemos proponérselo a los primos y si quieres hoy podemos ver en casa una película con palomitas”.
•  Quédate cerca de él. No le ignores. Debemos estar presentes, cerca suyo para que sepa que estamos a su lado y que nos importa cómo se siente. Normalmente rechazan el contacto físico, pero quédate lo más cerca de él que te permita. Si te deja, acaríciale o tómale en brazos cuando esté algo más calmado.
Pero a veces los niños enrabietados piden que sus padres les tomen en brazos y sus padres les niegan el abrazo pensando que no se lo merecen. Sin embargo, el abrazo es una petición de socorro para intentar unir los cables que la rabieta ha cortocircuitado, y dar un abrazo, si el niño lo pide o se deja es tremendamente útil. De hecho la mayoría de las rabietas de mis hijos suelen acabar con abrazos. A mi con mi hijo pequeño de 5 años me suele funcionar decirle: "Yo creo que lo que necesitas es un abrazo". Y me agacho y le abro los brazos para que se acerque a mi a abrazarnos y es realmente útil. Se calma, a veces se le pasa y otras no, pero aunque siga enfadado se siento acompañado.
•   Déjale espacio y tiempo para que se calme y exprese libremente.
• Cuando esté tranquilo, enséñale formas en que se puede calmar cuando se enfada: respirar hondo, imaginarse en un lugar que para el niño represente tranquilidad y le guste, o usar los botes de las emociones o un "emociómetro" para que pueda explicarte cómo se siente. Si tu hijo es más mayor y sabe escribir, proponle escribir cómo se siente, porque plasmarlo en papel ayuda a ordenar y aclarar los pensamientos y a ir más al fondo de la frustración. Así si no quiere hablar contigo o le cuesta, puede escribirlo cuando quiera y después leerlo tú.


Ideas para gestionar TU enfado

Lo primero de todo es estar nosotros tranquilos para poder tranquilizar a nuestros hijos en medio de una rabieta o cuando sus sentimientos negativos explotan. Pero es no es fácil, porque tendemos a explotar nosotros.

¿Por qué nos enfada tanto que ellos se enfaden?

Si el malestar, frustración, rabia o estallido de tu hijo aparece sin más, conserva la calma. Es algo que le pasa a él y necesita tu ayuda (aunque al principio la rechace).

Si es causado por algo que le has dicho o pedido, intenta entender el porqué de su enfado. Evita gritarle y corrígele con firmeza pero de forma positiva.

Si ha hecho algo malo como hacer daño a uno de sus hermanos mientras jugaban, mantén la calma y piensa qué es lo que quieres hacer y decir.

No pierdas nunca de vista cuál es tu principal objetivo en ese momento: enseñar a tu hijo formas sanas de expresar su enfado, ayudarle a calmarse, a entenderse y a superar su frustración.

Os dejo algunas ideas:

• Antes de gritar… Respira hondo, cuenta hasta 10, o aléjate un momento de tu hijo (si la situación lo permite). Esto siempre se dice y no es fácil hacerlo. Gritar es también nuestro mecanismo de defensa porque de algún modo nuestro cerebro percibe una situación de peligro. Pero, en la mayoría de los casos, gritar no es eficaz, a veces hace que se enrabieten más y se encierren más en sí mismos y con el tiempo se inmunizan frente a los gritos. 
•  Averigua qué desencadena tu enfadoAunque las cosas suceden muy deprisa, en el tiempo que llegas a la “escena del crimen” piensa qué sientes. Si sabes qué te enfada y por qué, podrás encontrar mejores maneras de cambiar la situación. Los adultos que reconocen y se responsabilizan de su enfado son más eficaces a la hora de ayudar a sus hijos a gestionar su propio enfado. A lo mejor sólo te enfada porque estás cansada o bloqueada con los problemas del trabajo y sólo quieres que estén tranquilos. A  veces, la misma cosa si estamos bien con nosotros mismos no nos enfada tanto y reaccionamos de mejor manera, mientras que si estamos cansados, agobiados o preocupados nos hace estallar. Este punto de tomar conciencia puedes practicarlo en cualquier momento, así, cuando suceda tu enfado podrás reaccionar mejor más rápidamente.
•  Intenta empatizar con tu hijo. Pregúntate: Si yo fuera mi hijo, ¿cómo me sentiría? Dile que entiendes cómo se siente y ayúdale a poner nombre a su sentimiento. También le muestras que hablar es una buena manera de gestionar el enfado y desahogarse. También puedes decirle lo que sientes tú cuando él está así.
•  Cuando eres capaz de entender tus sentimientos y los de tu hijo, es más fácil encontrar otras soluciones más adecuadas.






Y tú, ¿cómo afrontas tus sentimientos negativos y los de tu hijo?
¿Qué herramientas utilizas?


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martes, 30 de octubre de 2018

Cómo fomentar las habilidades sociales y la inteligencia emocional en nuestros hijos

En el colegio de mis hijos están trabajando las  habilidades sociales y las emociones, adaptándolo a cada nivel educativo y curso. Han ofrecido a los padres una charla formativa y algunos padres, los que hemos querido implicarnos, hemos participado en las clases realizando alguna actividad relacionada.

El desarrollo emocional es básico e imprescindible en nuestras vidas y debe trabajarse desde la más temprana infancia.

Ayudar a nuestros hijos a expresar sus sentimientos de forma adecuada no es fácil, mucho menos cuando se trata de sentimientos negativos como enfado, rabia o ira. Muchas veces, somos nosotros mismos los que tenemos serias dificultades para controlar nuestros enfados, y qué os voy a contar si los enfados nos los provocan las cosas que hacen los niños.

Es muy importante hacer saber al niño que estar triste, enfadado, con ira, rabia, envidia, celos… es algo que a todos nos sucede. Los sentimientos aparecen en nosotros sin pedir permiso. La cuestión es qué hacemos con esos sentimientos. Conocer e identificar nuestros sentimientos y qué nos suscitan es necesario para poder canalizarlos y gestionarlos de manera adecuada. Negarlos o reprimirlos no es bueno y, con el tiempo, puede ser contraproducente.

Hay que dejar claro a los niños que ellos no son malos, no hay que culparles ni etiquetarles (“¡Qué malo eres!”). Lo que es malo es la expresión inadecuada de su sentimiento.

Para que los niños aprendan a expresar sus sentimientos de manera adecuada, debemos estar a su lado, hablar mucho con ellos y ofrecerles herramientas para que puedan expresar cómo se sienten.

Los pequeños lo viven todo con tanta intensidad que a veces están saturados de emociones y no son capaces de expresar con palabras qué les pasa y cómo se sienten. Por eso, sufren las rabietas que tanto nos "enrabietan" a nosotros.



Por eso, las habilidades sociales son el conjunto de conductas aprendidas que determinan la forma en que nos relacionamos con los demás: cómo decimos las cosas cuando estamos enfadados, cuando necesitamos algo, cuando expresamos lo que sentimos, etc. Los niños con habilidades sociales suelen tener una mejor autoestima, se relacionan mejor con los demás y hasta tienen un mejor rendimiento académico.

Para los más pequeños, en la clase de infantil, algunas mamás trabajamos con ellos las emociones más básicas con el libro "El Monstruo de colores", en cuya web y navegando por Internet podéis encontrar múltiples recursos. Nosotras, vestidas cada una de un color, les contamos el cuento con marionetas y luego, además de cantar y bailar una canción que encontramos en versión rockera, hicimos los botes de colores para que los utilicen en clase. Ellos además ya utilizan el "Emociómetro del inspector Drilo" otro libro que está muy bien y que amplía más emociones.




En Primaria hemos trabajado la "Flor de los halagos". Porque más allá de sus sentimientos y emociones está la percepción que tienen de sí mismos. En general les decimos más las cosas que hacen mal, pero muy pocas les alabamos las cosas que hacen bien, algunas porque damos por hecho que tienen que ser así. Un ejemplo algo exagerado: a mi me descompone que tiren el vaso de leche por las mañanas y, aunque intento mantener la calma y cada vez lo consigo más, suele estallar mi enfado. Sin embargo, nunca he pensado que podría felicitarles por no tirar el vaso y por lo bien que desayunan. Doy por echo que lo normal es que el vaso no se caiga, pero quizás es más normal que un niño pequeño tire el vaso a que desayune de forma inmaculada. 
Con esto no quiero decir que les felicitemos por cada cosa que hagan, pero sí valorarles más las cosas importantes, sus pequeños logros e intentar "fundirles" menos con las cosas que hacen mal, que las tienen muy claras.
Con la "Flor de los halagos" cada uno tenía que escribir en el centro de la flor algo bueno de él, y cada pétalo es algo bueno que cada uno de sus compañeros dice de él/ella. Realmente no es tan fácil como parece y les cuesta, sobre todo hacia algunos compañeros. Por eso hemos querido dejarles claro que cada uno de ellos es un tesoro y todos tenemos y hacemos cosas buenas, sólo hay que estar atentos para descubrirlas.



Otro recurso para trabajar con vuestros hijos si están en primaria es el libro Emocionario, también muy recomendable.

En el próximo post intentaré daros algunas ideas de qué podemos hacer los padres para ayudarles a fomentar  sus habilidades sociales, especialmente cuando se trata de manejar las rabietas y expresar los sentimientos negativos, no sólo de los niños sino también los nuestros.



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miércoles, 24 de octubre de 2018

Lo que debemos enseñar a nuestros hijos

Qué importante es todo lo que los hijos aprenden de sus padres.
Pero, ¿quién nos enseña a ser padres?
En nuestro ser queda grabado cómo nos han educado nuestros padres y, cuando nos toca a nosotros serlo, sabemos qué cosas queremos repetir con nuestros hijos y cuáles queremos mejorar. También aprendemos de otros padres y de otras familias cuya forma de estar con sus hijos nos parece atractiva y adecuada. A ser padres aprendemos cada día, a medida que nuestros hijos crecen y con las experiencias acumuladas con cada uno de ellos. Ellos también son nuestros pequeños maestros.
Muchas veces hemos oído decir que “la carrera más difícil en la vida es ser padres”. Tenemos que tener múltiples conocimientos, ser polivalentes y desarrollar infinidad de capacidades: organización, planificación, trabajo en equipo, resolución de conflictos, iniciativa, creatividad, liderazgo, motivación, oratoria, inteligencia emocional, gestión de recursos, prevención de riesgos, gestión del cambio, coaching, y así un sinfín más; pero sobre todo tenemos que ser capaces de amar sin medida.
Es un trabajo que desgasta, física y emocionalmente, pero saca lo mejor de nosotros mismos y nos ofrece las mejores recompensas. No hay recetas mágicas y a cada familia le funciona una cosa diferente, pero lo que nadie puede negar es que todos queremos ser felices y queremos lo mejor para nuestros hijos. Por eso, cada día, y cada momento, es una nueva oportunidad para volver a empezar, para pedirnos perdón cada vez que nos equivocamos y tratar de aprender para hacerlo mejor en la próxima ocasión.
Si vivimos con esta conciencia y cuidamos este deseo, nuestros hijos lo notan y aprenden de nosotros, casi sin darnos cuenta, las lecciones más importantes para la vida:
  • A amar y a ser amados incondicionalmente.
  • A creer en ellos mismos y a saber lo valiosos que son.
  • A vivir cada día, y cada momento, como una nueva oportunidad para volver a empezar.
  • A pedir perdón y a perdonar.
  • A apasionarse por la vida y a disfrutar con las pequeñas cosas y con todo lo que hagan.
  • A reconocer y disfrutar de la belleza de las cosas.
  • A ser agradecidos y valorar lo que tienen.
  • A ser generosos.
  • A comunicarse y a expresar lo que quieren y lo que sienten.
  • A soñar y a luchar por las cosas que desean.
  • A distinguir lo que les hace ser mejores personas.
  • A buscar el mejor camino por donde recorrer su vida.
Educación Caminaré
© CAMINARÉ

Y vosotros, ¿qué queréis enseñar a vuestros hijos?

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jueves, 11 de octubre de 2018

Planes para días de lluvia

Llegó el otoño y llegó la lluvia. Y este año ha llegado de un día para otro.
Los días se hacen más cortos, llueve, refresca. Da pereza salir de casa, mojarse. Nos dan ganas de hibernar como los animales, caemos en letargo.

Pero los niños no entienden del tiempo y de quedarse en casa. Necesitan salir al aire libre, moverse, explorar.

Hay países donde el invierno es más largo y frío que en España, llueve más, nieva, y, a pesar de todo, los niños siguen saliendo a la calle a jugar, sin miedo a los resfriados, porque saben que los virus no se incuban en el exterior sino quedándose en casa. Sin embargo, a nosotros se nos acaba el mundo cuando caen cuatro gotas y empieza el frío.

Nos angustia tener a los niños encerrados en casa todo el fin de semana, enchufados a la televisión, para que no corran, no griten, no hagan desorden, en definitiva, para que no nos molesten.

Pero no desesperéis. El frío no debería ser obstáculo para seguir saliendo a la calle y, si decidimos quedarnos en casa, hay muchas opciones, sólo hay que tener imaginación y ganas de jugar con ellos.

Podemos hacer muchas cosas en familia por poco dinero, educativas, creativas y con las que disfrutaremos grandes y pequeños. 


Planes para hacer fuera de casa

A priori sólo se nos ocurre ir al centro comercial, al cine o llevarles a un parque de bolas. Afortunadamente tenemos muchas más opciones que las que tuvieron nuestros padres con nosotros. 


Bien abrigados, con un buen chubasquero o paraguas y botas de agua 
¡no hay nada que se nos resista!
· Excursiones por el campo. En otoño la naturaleza tiene un encanto especial con los múltiples colores que adopta. Estar en contacto con la naturaleza nos reconforta a todos y si enseñamos a los niños a descubrir y disfrutar de ella dejará en ellos grandes recuerdos y experiencias.
Planes con niños en otoño
© CAMINARÉ
o Pasear sobre las hojas, escuchar el ruido que hacen al pisarlas y sentir la sensación de removerlas con los pies.
planes para días de lluvia
© CAMINARÉ
Jugar con las hojas. Hacer una guerra de hojas, hacer un gran montón de hojas y saltar sobre ellas, tumbaros o esconderos.
niños y otoño
Pixabay
o Coger hojas de diferentes formas y colores. Con ellas podrán descubrir la variedad de formas y colores que tienen las hojas, y si os las lleváis a casa podrán hacer un un álbum de hojas, un marcapáginas o pegarlas en una cartulina y dará pie a que investiguéis de qué árbol son.
hojas de otoño
Pixabay
o Recoger frutos del bosque. Si pensáis hacer una excursión por el campo o específicamente ir a un bosque donde haya muchos frutos otoñales (castañas, nueces, avellanas) llevaros una cesta o bolsa para guardar todo lo que recolectéis.  A los niños les encanta jugar a buscar cosas y les motiva volver a casa con un gran botín. Es una actividad divertida que les ayuda a mejorar su atención y su paciencia. Además al llegar a casa podéis comeros los frutos que hayáis encontrado.
recoger frutos de otoño con niños
Pixabay
· Mojarnos bajo la lluvia y saltar los charcos. Si llueve es divertido salir a mojarse y saltar en los charcos es una de las cosas que más les gusta a los niños pequeños. Sin embargo, pocas veces les dejamos hacerlo. Probad a salir a la calle un día de lluvia y despertad en ellos la curiosidad y el asombro al sentir las gotas de lluvia caer en su cara, escuchar el sonido de la lluvia y el viento, observar los círculos que forman las gotas al caer en los charcos; esta observación pausada les estimula muchísimo y les encanta. Y después a disfrutar saltando en los charcos. Los niños lo pasan genial, y si os lleváis la cámara podréis hacer fotos y vídeos chulísimos.
pisar charcos
Pixabay
· Ir a la biblioteca. Ir a la biblioteca les despierta el gusto por la lectura. Podemos pasar un rato leyendo cuentos y eligiendo otros muchos para llevar a casa. También encontramos música infantil y películas. Además se realizan actividades gratuitas como cuentacuentos y talleres infantiles.


ir a la biblioteca infantil
Pixabay
· Visitar museos. Si vivís en una gran ciudad seguro que hay muchos museos que visitar y que a los niños les van a encantar: de arqueología, el de ciencias naturales, de historia y hasta los de arte. Investigando un poco descubriréis que hay visitas guiadas para niños y actividades y talleres hechas especialmente para ellos.

· Un paseo por la ciudad. Seguro que hay un montón de lugares de la ciudad donde vivís que no conocéis o a los que siempre os gusta volver. Para los niños cada vez es algo nuevo. También podéis hacer una excursión a una ciudad cercana a conocer cosas nuevas.

En casa, ¡creatividad al poder!
Quedarnos en casa es el momento para desarrollar toda nuestra creatividad. 
El poder de hacer diferente las cosas de siempre.
· Dibujar y Pintar. Los libros de colorear están muy bien, pero el dibujo desarrolla mucho más  su creatividad y su motricidad fina. Es fundamental que siempre tengan a mano papel y lápices de colores y dejarles que libremente hagan sus propias creaciones en el momento en que les llegue su inspiración. Si queremos hacer algo diferente podemos comprar cartulinas o papel continuo, usar lápices, ceras, témperas, pinturas de dedos, pintar con pinceles, pegar recortes y todo lo que se nos ocurra.
manualidades con niños
Pixabay
· Manualidades. Podemos usar plastilina, arcilla, hacer papiroflexia, coser, etc.
· Disfrazarse. No hay que esperar a carnaval para disfrazarse, tampoco es necesario comprar disfraces. Los niños pueden ponerse ropa y complementos de los mayores, pueden maquillarse o les podemos pintar la cara. Y pueden crear sus propios disfraces con todo lo que encuentren ¡Será superdivertido!


planes con niños
Pixabay
· Búsqueda del Tesoro. Nuestra casa puede ser una isla del tesoro, podemos hacer un mapa e ir dejando pistas o pruebas que deberán hacer o conseguir para encontrar el tesoro. ¿Qué tal unas ricas monedas de chocolate?
· Transformar una caja de cartón en un coche de carreras, un cohete, un nido de dinosaurios...

planes con niños

· Hacer una tienda de campaña en casa. Debajo de una mesa, juntando un par de sillas, mantas o sábanas, linterna y mucha imaginación.
creatividad y juego libre

· Cuentacuentos. Podemos leer los libros que cojamos de la biblioteca en forma de cuentacuentos o hacer un teatro de marionetas o juegos de sombras chinescas.
cuentacuentos y teatro infatil
· Cocinar. A los niños les encanta ayudar en la cocina, ¿por qué no dejarles que nos ayuden en la medida de sus posibilidades?. Podemos hacer un bizcocho, magdalenas, tartas o galletas para los más golosos. O preparar una merienda rica y divertida para toda la familia.
cocina creativa con niños Caminaré
© CAMINARÉ
· Ver películas en familia. Como no queremos que estén todo el tiempo ni todos los días viendo la tele, puede haber alguna tarde especial en que toda la familia nos juntemos a ver una película o dibujos animados. Yo os recomiendo elegir lo que queremos ver y el momento en que vamos a estar viendo la tele. No poner la tele por ponerla. Elegid películas bellas, que trasmitan algo a los niños. No es necesario ver todas las películas comerciales (aunque sean aptas para todos los públicos) ni ponerles la saga de moda porque a nosotros nos encanta, quizás no sea lo más adecuado para su edad.  Os animo a rescatar las series de toda la vida como Heidi, La Abeja Maya, La vida es así, o dibujos como Caillou o Pocoyo. 
· Y por supuesto los juegos de mesa.

Y vosotros, ¿cómo vais a pasar los días de lluvia?




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jueves, 27 de septiembre de 2018

DEBERES, fomentando la autonomía y la responsabilidad

Septiembre es un mes de adaptación, de toma de contacto, de retomar relaciones y por supuesto de ir cogiendo el ritmo de las actividades diarias que irán aumentando cuando, en octubre, comencemos las clases por la tarde.

En muchos colegios, 3º de Infantil es un curso muy exigente porque los niños tienen que pasar a Primaria leyendo y escribiendo. En Primaria hay libros de texto a mansalva, se comienza con el cálculo, las asignaturas en inglés y los niños deben afianzar la lectura comprensiva para ser capaces de hacer los ejercicios de clase y los ¡DEBERES!

post Deberes
Freepick
Cuando mi hijo mayor pasó a primaria lo que más me asustaba era pensar que iba a tener deberes. Coincidió con una época en la que los padres se manifestaban contra los deberes porque el nivel de trabajo que a los niños se les mandaba para casa era excesivo tras la larga jornada lectiva y las múltiples extraescolares que muchos niños realizan. ¡Pobres pequeños! Yo me informé, leí mucho sobre el tema a favor y en contra de los deberes, y desde mi sentido común, sin desautorizar a los educadores, no veía muy adecuado poner deberes a tutiplén. Me asustaba que fuera a tener deberes excesivos, que tuviera que pasar la tarde sentado delante de los libros, que yo tuviera que estar toda la tarde sentada con él dejando de atender a mis otros hijos y de hacer otras muchas cosas que siempre se pueden hacer. No quería ser de esas madres agobiadas por los deberes de su hijo, porque yo no había sentido que mi madre viviera así mi época escolar.

Afortunadamente en nuestro colegio en infantil no hay deberes (pese a que hay padres que en las reuniones ¡¡piden que los haya!!). Y a partir de primaria es mínimo el trabajo que los niños traen a casa. Evidentemente la cantidad de deberes va aumentando a medida que promocionan curso, pero siempre de forma razonable, adecuada a la edad y sin que sea necesaria la explicación por parte de los padres. 

En 1º de primaria tienen que leer todos los días 5-10 minutos, tiempo adecuado y suficiente; pudiendo elegir leer algo que les guste, la única forma de favorecer el gusto por la lectura. Que les manden leer me parece fundamental y necesario puesto que la lectura es lo más importante para poder comprender y trabajar todo el resto de asignaturas.
Poco a poco les van mandando hacer algún ejercicio relacionado con la lectura para que adquieran comprensión lectora y también alguna cuenta o problemas. Pero no mucho más.

Lo que quiero manifestar en este post son varias cosas.
Por un lado, mi disconformidad ante la carga excesiva de deberes de algunos colegios en edades tempranas. Hasta el inicio de primaria los niños aprenden más con el juego libre: con él desarrollan la creatividad, la imaginación y ponen en práctica todos sus nuevos aprendizajes. El juego está menospreciado porque pensamos que es una pérdida de tiempo, pero mucho más lejos de la realidad, los niños “cuando juegan encuentran retos que se ajustan a sus capacidades y es ahí cuando aprenden de verdad” (Entrevista en El Mundo a Catherine L´Ecuyer 12/11/2014)


Deberes freepick
Freepick
Por otro lado, quiero hacer un llamamiento a fomentar la autonomía y la responsabilidad de los niños. A medida que los niños crecen son capaces de ir haciendo nuevas cosas por sí mismos: comer solos, vestirse, recoger los juguetes, ser responsable de la bolsa de su merienda, recordar si tiene que llevar algo a clase y dárselo a la profe, etc. Ahora les toca ser responsables de sus deberes: de apuntarlos en la agenda, de llevar a casa lo necesario para hacerlos y realizarlos. Ellos son capaces si nosotros les dejamos hacerlo. La primera vez se equivocarán, se les olvidará, pero poco a poco aprenderán.

Las madres siempre estamos disponibles a ayudar a nuestros hijos y a solucionarles sus problemas. Pensamos… “¡Pobrecit@! ¡Es tan pequeñ@!” Pero si nosotros nos adelantamos y se lo damos todo hecho, ¿para qué molestarse si mamá lo va a hacer por mí?.
Si queremos niños autónomos y responsables no podemos hacerles los deberes (nosotros ya los hicimos cuando fuimos al colegio) ni debemos solucionarles sus problemas cuando, por ejemplo, se les olvidan las cosas para hacerlos. Lo que tenemos que hacer es ACOMPAÑARLES, ayudarles, enseñarles.

¿Cómo podemos acompañarles?


Ø Lo ideal, cuando en primaria comienzan a tener deberes, es enseñarles a usar su agenda y ser organizados. Recordarles todos los días que tienen que traerla a casa junto con los libros o cuadernos en los que tengan que realizar los deberes. Esto también se trabaja desde el cole.
A nuestro mediano le ha costado una semana saber lo que tenía que dejar en clase y entender que tenía que traer la agenda todos los días con las cosas apuntadas. Pero tras recordárselo cada días (varias veces cada uno, un poco pesados sí somos) ya ha conseguido ser capaz de interiorizarlo y hacerlo. Lo cual no quiere decir que cuando tenga deberes traiga la mochila con la agenda pero sin cuadernos. 
Ø Elegir el momento para hacer los deberes. Esto dependerá de cada familia, del número de hijos y sus edades, de las actividades que tengan por las tardes e incluso de cómo es cada niño. Muchas familias piensan que lo ideal es que nada más llegar se pongan a hacer deberes para acabarlos pronto y así tener el resto de la tarde para jugar. Pero a lo mejor tiene una extraescolar o el niño llega muerto de cansancio. Merendar y jugar un rato puede ayudar al niño a descansar y desconectar para ponerse a hacer los deberes con más ganas.
Nosotros lo que solemos hacer es merendar y quedarnos un rato jugando con los amigos a la salida del cole o vamos directamente al parque antes de subir a casa. Como en invierno anochece pronto aprovechamos el rato de sol y cuando anochece subimos a casa a hacer los deberes y a continuar con las rutinas. 
Ø Elegir el lugar adecuado para hacer los deberes. Un lugar con buena luz y una mesa amplia son fundamentales. A ser posible lejos de distracciones.
Ø Preguntarles todos los días: “¿Tienes deberes?” Y animarles a que saquen su agenda y sentarnos a su lado a que los hagan.

Pero, ¿y si no entendemos lo que tiene apuntado en la agenda?
¿Y si se le olvida la agenda o si no trae los deberes apuntados?

Muchos colegios funcionan con plataforma a través de la cual el colegio envía comunicados e incidencias a los padres y publican los deberes.
Si no entendemos lo que han escrito (lo cual es normal porque en primero de primaria todavía muchos no dominan la escritura) o se le ha olvidado la agenda podemos consultar la plataforma del colegio, sin que esto se vuelva una costumbre. Debéis dejarle claro que es una herramienta para los padres y que ellos deben responsabilizarse de hacer sus cosas bien. Sólo se puede usar hasta que adquiera la costumbre o en caso de emergencia (claro, que no sea todos los días una emergencia) El niño debe esforzarse por apuntar los deberes todos los días en su agenda, escribir legible y llevar a casa lo necesario.

Pero ¿y si no trae los cuadernos?

Si se le han olvidado los cuadernos los grupos de whatsapp de las madres funcionan de maravilla. ¡Solucionado! Basta con escribir un whatsapp de auxilio y una madre solidaria nos mandará con prontitud una foto de todas las páginas del libro, del cuaderno y de la copia de su hijo para que nuestro pequeño pueda hacer su tarea, a veces hasta con las respuestas.

¡¡NO HAGAIS ESO POR FAVOR!!

FLACO FAVOR ESTÁIS HACIENDO A VUESTROS HIJOS.

Si no han apuntado los deberes, se les ha olvidado la agenda o los libros correspondientes, al día siguiente llevarán una nota a la profesora o le explicarán lo sucedido. Ellos mismos tienen que darse cuenta de las consecuencias que supone el olvido o el despiste. Nosotras siempre podremos consultar la plataforma del colegio, pero ellos no pueden entender que este recurso, que es para los padres, les exime de sus responsabilidades. “Cómo mamá tienen los deberes en la plataforma yo me desentiendo” “Mamá, se me han olvidado los deberes, busca lo que tengo que hacer en la plataforma”. ¡Ni mucho menos!
Y qué decir de los grupos de whatsapp… “Mamá solucionalotodo” ¿También vamos a estudiar y a hacer los exámenes por ellos?
Basta una frase sencilla: “Mira hij@, un día no pasa nada, todos nos podemos despistar una vez. Mañana se lo explicas a la profesora y cuando tengas un rato los haces en clase o los hacemos mañana en casa. Seguro que mañana estás más atento y no se te olvidan”.
Cuando yo era pequeña mi madre no sabía los deberes que yo tenía si yo no se lo decía. Si yo no era responsable, al día siguiente tendría que dar una explicación a la profesora. Una responsabilidad que si no se la fomentamos desde ahora, desde primero de primaria, no vamos a poder exigirles que lo sean cuando estén en 5º de primaria o en la ESO.
La profesora conoce a los niños, sabe que no están acostumbrados, sabe si son despistados, y ella, como nosotros, les recordará que apunten los deberes en su agenda, y la metan en la mochila con todo lo necesario. Pero tenemos que ayudarles en esta tarea desde el principio.


¿Cómo hacer los deberes?

Como os he dicho antes, los deberes son de ellos no nuestros, por eso los tienen que hacer ellos.
Aquí os doy algunas ideas que a mí me parecen fundamentales y a veces no hacemos.
· ELLOS LEEN LOS ENUNCIADOS, no nosotros
Sino ¿cómo van a aprender a leer, coger velocidad lectora y comprensión?
· Nosotros les preguntamos QUE NOS DIGAN QUÉ HAN ENTENDIDO Y QUÉ TIENEN QUE HACER. Nosotros les ayudamos en caso de que tengan dificultad para comprender lo que leen. Para ello les pedimos que lo vuelvan a leer más despacio entendiendo cada palabra y cada frase.
· ELLOS RESUELVEN. Si vemos que se equivocan, NO CORREGIMOS, no les decimos dónde está el error. Nosotros les preguntamos “¿Estás seguro? Repásalo”. “Míralo bien” Si está seguro debe dejarlo así, en clase al día siguiente van a corregir los ejercicios con el profesor. NO TIENEN QUE LLEVAR LOS DEBERES CORREGIDOS POR NOSOTROS. El momento de corregir los ejercicios en clase es el momento para afianzar los conocimientos y solucionar las dificultades que tengan. Si llevan los ejercicios perfectos el profesor va a pensar que ya se lo sabe y el niño no va a tener opción a preguntar sus dudas.
· NO INTERFERIR EN EL MODO DE SOLUCIONAR LOS EJERCICIOS. Os iréis dando cuenta que, sobre todo en matemáticas, la forma de enseñar a calcular es diferente a como nosotros lo aprendimos. Si nosotros intentamos enseñar al niño a “nuestra forma” lo único que hacemos es liarle y confundirle más. Yo recuerdo que me enfadaba con mi hermana cuando intentaba enseñarme a calcular algo de determinada manera y yo le decía que no, que así no era cómo me lo habían enseñado en el colegio. Este punto es importante para recordarnos que ES EL NIÑO EL QUE HACE SUS DEBERES, no nosotros.

Deberes y autonomia
Freepick
Poco a poco el niño adquirirá la autonomía suficiente para que nosotros no tengamos que estar todo el tiempo sentados a su lado. Podrá hacer los ejercicios cerca de donde estemos para que si tiene dudas pueda avisarnos.

Me recuerdo haciendo los deberes en la mesa de la cocina mientras mi madre cosía. Con el tiempo pasé a hacerlos en mi habitación, sola y en silencio. Yo no recuerdo a mi madre sentada a mi lado diciéndome lo que tenía que hacer, pues ella, como la mayoría de su generación, sus años en el colegio fueron bastante más limitados que los nuestros y no fueron a la universidad. No podía ayudarme con el inglés, las ecuaciones ni la formulación, hasta la geografía había cambiado. Nosotros somos una generación universitaria, mucho más preparados y formados académicamente, pero eso no quiere decir que tengamos que eximir a nuestros hijos de sus responsabilidades y obligaciones.

Lo importante es hacerle entender la importancia de ser responsable de sus cosas y de sus trabajos. Que reconozca y experimente el gusto por aprender, por tener sus cosas ordenadas, realizadas con limpieza y se sienta orgulloso de ello. Esto es el ideal, claro. Lo importante es que cada familia trabaje personalmente con su hij@ partiendo de cómo es.



Y tú, ¿cómo vives los deberes de tu hij@?


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