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sábado, 5 de mayo de 2018

La Matrona


Desde 1992 tal día como hoy, 5 de mayo, celebramos el Día Internacional de las Matronas (International Midwives Day). La celebración de este día pretende concienciar a la sociedad sobre la labor de la matrona, tan desconocida en muchos aspectos.

matrona 5 mayo


Esta profesión tiene un papel muy importante en la vida de la mujer. La matrona es el profesional sanitario de elección según la OMS para atender el parto de bajo riesgo. Pero su labor no se centra sólo durante el embarazo, el parto y el postparto, sino en toda la salud reproductiva de la mujer desde su primera menstruación hasta la menopausia.

En España, las matronas primero deben de obtener el título de Grado de Enfermería. Tras esto, tienen que aprobar una prueba selectiva para acceder a las plazas de la especialidad obstétrico-ginecológica (matrona) por orden de puntuación (equiparable al MIR de los médicos). Tras este examen, y según la oferta de plazas, llega la oportunidad de formación. Dicha formación se realiza por el sistema de residencia, es decir, durante dos años tienen una parte teórico-práctica (mayoritariamente práctica) que se hace mediante un contrato laboral con el centro elegido y tras los cuales se estará preparado para entrar en el mundo laboral. 

Sin embargo, se desconocen las competencias de las matronas y en muchas ocasiones se les relega a un segundo plano dando mayor importancia al médico aunque no exista enfermedad. Sucede en la sanidad privada donde el ginecólogo es el encargado del seguimiento del embarazo y la atención al parto cuando esta es la tarea principal de la matrona.

Según la Orden SAS/1349/2009 de 6 de mayo por el que se aprueba y publica el programa formativo de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matrona), la matrona tiene que ser competente en multitud de funciones como:
  • Realizar el seguimiento del embarazo, parto y puerperio fisiológicos o de bajo riesgo.
  • Detectar precozmente los factores de riesgo y, en caso necesario, tomar las medidas de urgencia oportunas.
  • Detectar en la mujer factores de riesgo genético y problemas ginecológicos, para derivar, en su caso al profesional competente.
  • Participar y liderar programas de salud materno-infantil, atención a la mujer y de salud sexual y reproductiva.
  • Realizar la educación para la salud a la mujer, familia y comunidad.
  • Realizar consejo afectivo sexual y consejo reproductivo a la mujer, jóvenes y familia.
  • Promover una vivencia positiva y una actitud responsable de la sexualidad en la población y asesorar en materia de anticoncepción.
  • Realizar actividades de promoción, prevención y colaborar en las actividades de asistencia y recuperación de la salud sexual, reproductiva y del climaterio de la mujer.
  • Realiza docencia e investigación basándose en los principios éticos y encaminadas a la mejora continua de la actividad profesional, y por tanto, del nivel de salud de la mujer y del recién nacido.  
  • Asesorar sobre la legislación vigente encaminada a proteger los derechos de la mujer y su familia. 


Como es evidente, es importante la actualización de conocimientos, pero más importante si cabe es su forma de estar y de acompañar, lo que implica gran sensibilidad, empatía y escucha activa. Por eso las matronas son una pieza fundamental para tener partos de una forma individualizada y humanizada.


¿Conocías todo lo que puede hacer la matrona por ti?



Más información:  www.internationalmidwives.org



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viernes, 2 de junio de 2017

El dolor en el parto ¿Cómo aliviarlo?

Uno de los miedos más comunes entre las embarazadas, principalmente las primerizas, es el dolor en el parto.

¿Cuánto va a doler? ¿Seré capaz de aguantar el dolor? 

Son algunas de las preguntas más frecuentes que nos hacemos, al temer sentir un dolor excesivo. Pues se trata de un dolor que nunca antes hemos experimentado y no sabemos a lo que nos vamos a enfrentar.
Pese a la idea de que cada uno tiene un umbral de sensibilidad ante el dolor, hay estudios que demuestran que nuestra reacción ante el dolor depende más de procesos mentales, es decir, del momento y la circunstancia en la que nos encontremos y en la que aparezca ese dolor. Por eso, ser conscientes de que el dolor en el parto tiene un sentido nos ayuda a enfrentarnos mejor a él, e influirá nuestra actitud y el apoyo y atención que recibamos.


Dolor contracciones

El problema es que vivimos en una sociedad en la que todo es rápido, buscamos “lo fácil” y tenemos muy poca capacidad de sacrificio, y no queremos que los partos sean de otra manera. Por eso, es común escuchar decir a muchas mujeres que lo único que quieren es “que pase rapidito”, “que se lo saquen” y, por supuesto, “que no duela”.

En el último siglo la medicina ha avanzado y se han logrado muchos descubrimientos. La mejora de la sanidad se ha visto acompañada de la generalización de los partos hospitalarios reduciendo la tasa de mortalidad materno-infantil. Las mujeres comenzaron a acudir a los hospitales a dar a luz porque se sentían más seguras. El problema viene cuando los avances (la epidural, la oxitocina, los monitores…), en vez de ayudar al caso particular que lo necesita, se generalizan para toda la población. Lo que conlleva realizar una alta tasa de partos intervenidos e instrumentalizados. Debido a que una pequeña intervención desencadena otras muchas que, si no son necesarias, en vez de ayudar, perjudican los partos naturales, la recuperación postparto y la lactancia.

Ir a los hospitales confiadas en el apoyo y ayuda del personal sanitario que nos va a atender no es malo per se, pero ha hecho que con el paso de los años hayamos perdido la trasmisión entre generaciones del arte de dar a luz y la sensibilidad para reconocer los cambios que se producen en nuestro cuerpo durante el parto, “dejándonos hacer”, no siendo protagonistas y perdiendo la capacidad de disfrutar de un momento tan especial y único como es el nacimiento de un hijo.

No podemos olvidar que una madre embarazada no está enferma. Tampoco una madre que da a luz está enferma. Vamos al hospital no por enfermedad, sino para recibir una atención adecuada y por estar cerca de unos recursos en el caso de ser necesarios. Una madre que va a dar a luz tiene que ser protagonista del nacimiento de su hijo. Es ella la que da a luz, no los médicos los que sacan al bebé. Es la madre la que siente lo que sucede en su cuerpo y en su hijo, es ella la que le acompaña a nacer.

No digo que dar a luz no sea doloroso. La cuestión fundamental es la forma de estar nosotras en el alumbramiento de nuestro hijo, cómo nos acompañan las personas que están a nuestro lado en el parto (que deben ser las mínimas, de nuestra confianza y con poca intromisión e intervención) y en nuestra capacidad de entrega y sacrificio. Una madre es una sola cosa con el bebé que lleva dentro, que se conecta a sus emociones y a sus sensaciones físicas, incluso al dolor. Y mediante la respiración y el movimiento es capaz de controlar y manejar el dolor.

Tenemos que saber que las contracciones no son dolores, son comprensiones que pueden resultar dolorosas sobre todo cuando su eficacia es máxima. Las contracciones del útero ayudan al bebé a que se vaya colocando y que vaya abriéndose camino.
Las contracciones no aparecen de repente. Toda contracción tiene un inicio suave, un punto culminante y un tiempo de reposo antes de la siguiente.  A medida que las contracciones se van haciendo más fuertes, más largas y más seguidas, la sensación de presión se hace más intensa. Si no dejamos que este proceso suceda a su ritmo, no seremos capaces de irnos adaptando a ese dolor. Me explico. El cuerpo tiene un diseño perfecto y todo está calculado al milímetro. Sólo tenemos que dejar que las cosas que tienen que suceder en el momento de dar a luz pasen cuando tienen que pasar. Si como os decía antes, generalizamos las intervenciones (innecesarias) nuestro cuerpo no reacciona de la forma que debería. Por ejemplo: si nos inyectan oxitocina sintética, y no es necesario (que en un parto natural nunca es necesario, salvo para acelerar el proceso), las contracciones se aceleran, llevan un ritmo que no podemos controlar ni aguantar, y evidentemente vamos a desear pedir la epidural. No es lo mismo, que las contracciones (que son como olas) vayan fluyendo poco a poco y creciendo progresivamente en intensidad, a que nos inyecten oxitocina sintética y de repente tengamos un oleaje constante y fuerte. Si nos da la ola de golpe, nos tumba, si vienen poco a poco las saltamos.

Si dejamos que el proceso sea a su ritmo, al ritmo que marca nuestro cuerpo, seremos capaces de  hacer frente a ese dolor que va viniendo poco a poco. Os pongo otro ejemplo. Es como querer hacer una carrera a toda velocidad el primer día. Sin embargo, el parto es como una carrera de fondo. Tenemos que ir poco a poco, manteniendo el ritmo y las respiraciones y al final darlo todo con un último esfuerzo. Acabaremos agotados, pero podremos conseguirlo. Si queremos correr a máxima velocidad la misma distancia, quizás tardaríamos menos tiempo, pero nos será imposible llegar al final sin desfallecer. Pues esto mismo sucede con el dolor en el parto.

Ante este miedo al dolor, ante el desconocimiento de nosotras mismas, ante las intervenciones innecesarias y ante la confianza ciega en el personal sanitario (¡OJO! Que tengo muchos amigos sanitarios y he dado a luz a mis 3 hijos en el hospital), la epidural se ha convertido en el método más usado para reducir el dolor de las contracciones durante el trabajo de parto. En España en torno al 80% de los partos vaginales tienen lugar con anestesia epidural. Pero no podemos olvidar que la epidural es una intervención médica que tiene riesgos tanto para la mamá como para el bebé y por esta razón jamás debemos usarla de manera rutinaria. 

Manejar el dolor no siempre es fácil, aunque queramos un parto sin epidural. Pero no podemos llegar a dar a luz y lo primero que pidamos sea la epidural, sin intentar si quiera aguantar las primeras molestias. Antes de llegar a usar fármacos para aliviar el dolor, es recomendable intentar reducir el dolor usando otros métodos de alivio natural del dolor.

Lo fundamental es el apoyo psicológico y emocional que reciba la embarazada por parte de la persona que haya decidido que le acompañe en el nacimiento de su hijo. Habitualmente es la pareja, pero puede ser cualquier persona de su confianza, como su madre, hermana, amiga o una doula. Es importante que ésta le acompañe en silencio, sin juzgar, dándole ánimos cuando lo necesite, e intercediendo por ella ante el profesional que le atiende.

Lo siguiente más importante es elegir el lugar que te da más confianza y seguridad para dar a luz. En las últimas décadas lo normal es dar a  luz en el hospital, pero cada vez hay más madres que prefieren dar a luz en casa como toda la vida, debido, como os comentaba antes, al aumento del intervencionismo y falta de privacidad. Estas madres que eligen dar a luz en casa, deben tener embarazos de bajo riesgo, informarse bien y buscar a un equipo de matronas y enfermeras que ofrezcan este tipo de servicios.
Si eliges dar a luz en el hospital, no todos funcionan de la misma manera. Es importante que visites las instalaciones y te informes del protocolo que realizan en los partos, de poder llevar tu plan de parto, de si posee una UCI Neonatal en la que puedas estar la mayor parte del tiempo con tu bebé haciendo piel con piel en caso de que el bebé se tenga que quedar ingresado.


Sala de parto

Respiración y relajación. Cuando sentimos dolor, tendemos a ponernos tensos y cambiamos el ritmo de nuestra respiración (reprimimos la respiración, jadeamos o respiramos con rapidez), pero esto no hace más que empeorar el dolor.
Concentrarse en la respiración nos hace tolerar mejor el dolor de la contracción. Para ello hay que respirar de una forma suave y rítmica. Respirar y relajarse entre las contracciones ayuda al útero conseguir todo el oxígeno que necesita para seguir realizando las contracciones de forma adecuada. Respira hondo. Todo lo hondo que puedas y cuando hayas exhalado todo el aire lentamente, incluso con un pequeño gemido, la contracción habrá pasado.

Libertad de movimiento. Una de las mejores formas de manejar el dolor consiste en moverse. Caminar, balancearnos, cambiar de posición o usar la pelota de pilates o la hamaca. Además ayuda a la colocación del bebé en el canal del parto. Durante el expulsivo, adoptar una postura vertical o a cuatro patas mejora y acelera la salida del bebé, versus la posición supina (tumbada boca arriba). En caso de estar tumbadas la mejor postura es lateral.
La pelota de pilates: Sentarnos sobre ella y hacer movimientos de la cadera favorece la colocación del bebé en el canal del parto (puedes realizar estos ejercicios durante todo el embarazo, para el bebé es como una danza, como si le mecieras), calma la presión y el dolor que sientes en vagina y deja la espalda libre para que te den un masaje para aliviar el dolor de riñones.
La hamaca: En algunos hospitales encontramos una hamaca o fular de porteo colgado del techo. Lo interesante de este sistema es que podemos sostener todo nuestro peso mientras nos relajamos y nos balanceamos. Si tienes un fular de porteo y quieres probar en casa, solo tienes que sujetarla a un gancho en el techo o atarla a una viga.
Masaje y rebozo durante el parto

Los masajes de presión suave sobre la zona ayudan a reducir la tensión muscular y a relajarnos. Además es una forma de recibir ayuda, apoyo y cariño de la persona que has elegido para que te acompañe durante el parto.


Doula

Aplicar frío o calor sobre la zona y darnos una ducha o baño de agua caliente. Disminuyen la sensación de dolor y nos ofrecen bienestar. El agua caliente durante la dilatación ayuda a relajarse y reduce la ansiedad. Cada vez hay más hospitales que cuentan con duchas o bañeras para que puedas usarlas durante la dilatación.

Tener pensamientos positivos y recuerdos bonitos que nos alegran y hacen que las sensaciones dolorosas que percibimos en nuestro cuerpo también disminuyan. Piensa que cada contracción es una menos para tener en brazos a tu bebé. El momento de abrazarle y mirarle a los ojos cada vez está más cerca.

Crea un ambiente agradable. Baja las luces, pon música que te guste (musicoterapia), velas, aromas (aromaterapia). Aunque no te parezca importante, para muchas mujeres lo es. Si estás en casa es fácil, pero en algunos hospitales te permiten hacerlo y crea un clima más acogedor y confortable.


Otras técnicas son: canto prenatal, rebozo, acupuntura, reflexología, flores de bach, hipnosis. De las que puedes buscar más información si te resultan interesantes.


Y tú, ¿cómo esperas que sea tu parto?

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jueves, 27 de abril de 2017

Estoy embarazada, ¿ahora qué?

¡¡Tranquilos!! ¡No estoy embarazada! Pero si tú que me lees lo estás:
¡Enhorabuena!

estoy embarazada
Pixabay
Cuando nos enteramos que estamos embarazadas, nos empezamos a hacer un montón de preguntas, sobre todo si es nuestro primer bebé.

¿De cuántas semanas estoy? ¿Cuándo voy a dar a luz? ¿Cuándo debo ir al ginecólogo? ¿Cuándo sabré si es niño o niña? ¿Cómo debo cuidarme?

Si estás embarazada del segundo, del tercero o ¡del cuarto!, seguro que te has dado cuenta, que las dudas vuelven a aparecer, vuelves a tener incertidumbres, no sabes si te vas a sentir capaz de volver a dar a luz, incluso te entra cierta congoja pensando si vas a querer igual  a este bebé como al primero. Y yo te digo, ¡claro que sí! Igual o mucho más. Las madres tenemos amor para todos los hijos que tengamos, porque cada uno es especial y se hace querer incondicionalmente.

Pero hoy no quiero daros este tipo de información, para la cual ya hay mucho escrito. Con este post quiero comenzar a acompañaros en esta preciosa etapa de vuestra vida que es la maternidad.

Si tienes un buen embarazo quizás todavía no te hagas a la idea que hay un bebé creciendo en tu interior, pero en ti ya se están produciendo muchísimos cambios.
Si tienes los malestares propios del embarazo, quizás estés pensando que no es tan maravilloso como te lo contaban. Es normal que el primer trimestre se presente algo molesto con náuseas, vómitos y mucho cansancio. Lo necesario es aceptar los cambios que se están produciendo en ti (por dentro y por fuera) y que también afectan a tus emociones. A veces te sentirás pletórica y llena de energía y otras, agotada y sin fuerzas. Es importante que disfrutes de esta maravillosa etapa y que te cuides para cuidar a tu bebé. Aunque tú todavía no le sientas, él siente todo lo que te sucede a ti. Y si tú no estás bien, él tampoco lo está.

Cuidar tu salud, tu alimentación, llevar un estilo de vida saludable, hacer ejercicio, seguir con tus hobbies y descansar cuando lo necesites (porque el embarazo da sueño, mucho sueño), siempre es recomendable, porque te hará sentir bien. Pero no podemos olvidar cuidar nuestra salud mental, porque nuestros estados de ánimo y emociones en estos momentos serán tan cambiantes como nuestras hormonas.

Embarazo y salud mental
Pixabay
Conectarte con tu bebé, hablarle, acariciarle y comenzar a hacerle partícipe de tu vida y de las cosas que suceden a vuestro alrededor es fundamental y muy beneficioso para que comencéis a crear el vínculo entre vosotros y él se desarrolle de forma adecuada. La vida prenatal es fundamental para un desarrollo óptimo del bebé, tanto en el embarazo como cuando crezca y desarrolle su personalidad.

Pero durante el embarazo, el postparto es el gran olvidado; parece que no tenemos que pensar en él hasta que no llegue, sin embargo, también tenemos que estar preparadas para ese momento. Tras dar a luz, todas las madres al llegar a casa con nuestro bebé, nos sentimos desvalidas y solas ante el peligro; ya no tenemos cerca al personal sanitario para que acuda cuando le necesitamos. Y el postparto no se acaba con la cuarentena, sino que dura, por lo menos, el primer año de vida de nuestro bebé. Cuarenta días no son suficientes para recuperarnos de todos los cambios físicos, hormonales y emocionales que vivimos en el embarazo y el parto.

Ser consciente de lo que te espera en la maternidad es importante. Durante el embarazo puedes aprovechar a leer y buscar información sobre lo que te espera en el postparto, la lactancia, la crianza, el sueño.

Hablar con otras mamás embarazadas o que ya tengan hijos te permite compartir experiencias, dudas y emociones; pero ¡CUIDADO! hay un “virus” que hace que muchas madres tiendan a desanimarte y a contarte sus malas experiencias. Sé educada y transmíteles que no escuchas consejos no solicitados. Malas experiencias hay muchas, pero la mayoría son buenas. Tienes que estar informada de los cambios que se van a producir en tu cuerpo y en tu bebé, de lo que sucede en un parto, de los problemas de lactancia y las noches sin dormir. Pero no busques información indiscriminadamente. Haz selección y busca fuentes fiables. Lee lo justo y lo que te ayude. Ya sabes que hay opiniones para todo y que ni siquiera nuestros embarazos y partos son todos iguales, así que no te agobies y vive tu propio embarazo y crianza día a día.

Rodéate de gente que te ayude en lo cotidiano y en tus necesidades concretas. Algunas mamás buscan ayuda de profesionales como doulas o asesoras de lactancia. Tener cerca alguien con experiencia y conocimientos específicos que te aporte tranquilidad, cercanía y confianza es de gran ayuda, sobre todo los primeros meses en los que pueden presentarse mayores dudas y dificultades.

Esta etapa no se repite muchas veces (o sí… ¿quién sabe?) por eso, 
¡DISFRUTA DE CADA MOMENTO! Déjate cuidar y mimar. 
¡Pronto tendrás un bebé precioso en tus brazos!

La maternidad es un viaje que acaba de comenzar y serás madre toda la vida.
¡Una madre maravillosa!



Algunos libros IMPRESCINDIBLES:
Amar con los brazos abiertos, Carmela Baeza
Un regalos para toda la vida, Carlos González
Bésame mucho, Carlos González
Dormir sin lágrimas, Rosa Jové

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domingo, 5 de febrero de 2017

Cumplimos 1 año lleno de nuevos proyectos

Hoy hace un año que comencé esta nueva etapa de mi camino. 
Hoy hace un año de mi primer post. 
Ahora tengo un pedazo de mi vida, de lo que soy, en CAMINARÉ. 

Un año Caminaré

Hoy puedo deciros que tengo más ilusión y más ganas que cuando empecé. Hemos ido creciendo y poco a poco ha ido creando forma, han surgido nuevos proyectos y relaciones y se presenta un año lleno de nuevas ideas, propuestas y colaboraciones. 

¿Queréis saber que se cuece?
*Ampliar el blog con nuevas secciones y colaboraciones.
*Crear un Grupo de Crianza en la zona norte de Madrid (si te interesa y quieres saber más escríbeme a caminare.portalacta@gmail.com)
*Seguir colaborando en el Proyecto Miriam dando talleres y acompañando a las madres en su maternidad y en la crianza de sus hijos.
*Participar una vez al mes en el Programa Viva la Educación de Radio Internacional.
*Colaborar con Portéame y Mil y Una Crianzas.


¿Quién sabe qué nos deparará? Me dejo sorprender.



Hoy especialmente quiero daros las GRACIAS por vuestros "me gusta" y por seguir lo que escribo y haber superado las 9.000 visitas; porque un blog no tiene vida sin seguidores ni comentarios.
Y sobre todo quiero daros las GRACIAS por vuestro apoyo y vuestro cariño.  Porque no podemos caminar solos en la vida.

¡Sin vosotros no sería posible!
 ¡¡GRACIAS!!



Comparte Caminaré

viernes, 25 de noviembre de 2016

¡Viva la Educación!

Hoy quiero haceros partícipes de la entrevista radiofónica que me van a hacer en el programa ¡Viva la Educación! de Radio Internacional (92.9FM).

Radio InternacionalUn programa que nace para "crear escuela" y para hablar de educación en sus diferentes facetas, desde la educación en la infancia y en la adolescencia, la educación para profesionales y también para padres. 

Un programa dirigido al público en general y en especial a las familias y a la comunidad educativa.

Hablaré de mi formación en el mundo de la maternidad, de la labor de las doulas y de la necesidad de su figura, de las asesoras de lactancia y de porteo.

Viva la Educación


No os lo perdáis el sábado 26 de noviembre de 9:00-10:00 horas.

Viva la Educación María Camarena





Espero que me escuchéis 


y 

¡QUÉ OS GUSTE!





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lunes, 15 de febrero de 2016

¿Qué es una DOULA?

Es posible que muchos no hayáis oído nunca la palabra doula, que la hayáis oído alguna vez pero no sepáis muy bien de lo que se trata, incluso que lo poco que hayáis oído sea negativo u os suene un poco hippy-alternativo.
Con este post quiero daros a conocer quiénes son las doulas y qué hacen.

¿Qué es una Doula?

La Doula es una persona formada y con experiencia en maternidad, que provee acompañamiento continuo, información y apoyo emocional y físico a las mujeres durante el embarazo, parto y/o posparto.

La Doula no es personal sanitario. Por ello, no interferirá nunca con decisiones médicas, ni sugerirá acciones ni intervenciones dentro del ámbito de la sanidad, derivando en caso necesario al profesional competente.
La Doula debe trabajar en sintonía con la matrona y el ginecólogo. Estas figuras no se equiparan ni sustituyen, se complementan.

La misión de la doula es facilitar la comunicación entre la mujer y el personal sanitario para que se respeten sus deseos y necesidades.

La Doula es la persona elegida por la mujer y/o la pareja para protegerles en su experiencia del nacimiento y asistirles en su transición hacia la maternidad y paternidad.

Aparece para recuperar la red de apoyo que antiguamente poseíamos las mujeres durante la maternidad. Las madres, abuelas, hermanas o las mujeres de la comunidad se trasmitían todos los conocimientos referentes a las etapas fundamentales de la vida de la mujer, pero sobre todo se ofrecían apoyo y se ayudaban en sus necesidades emocionales.

Lo importante de una doula no es tanto lo que ella sabe, sino quién es, su personalidad, lo que trasmite, porque esto es lo que más influye al ayudar a la mujer que está de parto.
Las doulas asisten a las mujeres que dan a luz en hospitales, en casas de partos o en sus domicilios.

¿Qué hace una Doula?

  • Su función más importante es dar soporte psicológico y emocional a la madre.
  • Cuidado continuo. Cuando el trabajo de parto empieza, ella está junto a la mujer hasta el final. No hay cambios de turnos ni otras obligaciones. No es así en el caso de la matrona, que muchas veces no dispone de tiempo al tener que estar con varias mujeres que están de parto a la vez.
  • Vela por el bienestar de la madre escuchándola sobre cualquier duda, deseo o temor que pudiera tener.
  • Da información objetiva y atención personalizada basada en las necesidades específicas y preferencias de cada mujer, para que la mujer tome decisiones de forma consciente.
  • Asiste a la mujer y su pareja en prepararse y lograr sus metas y expectativas.
  • Proporciona medidas de confort y palabras de aliento para que la madre disfrute de su experiencia de maternidad.
  • Ayuda en un parto vaginal tras cesárea.
  • Colabora con una matrona en la atención de un parto en casa.
  • Da apoyo para promover y mejorar la lactancia materna.


Beneficios de tener una Doula

Según el libro “Mimando a la madre: cómo una doula puede ayudarte a tener un nacimiento más corto, fácil y sano” de Klaus y Kennel (Mothering the Mother. How a Doula Can Help You Have a Shorter, Easier and Healthier Birth (1993)), el apoyo emocional que proporciona la doula proporciona:

1.     Reducción del número de cesáreas.
2.     Reducción del tiempo de duración de la labor de parto.
3. Reducción del uso de oxitocina sintética, anestesia epidural y de analgésicos en general.
4.     Reducción  del uso de fórceps y ventosas.
5.     Mayor probabilidad de una lactancia materna exitosa.
6.  Generación de mayor apego madre–bebé y de un vínculo afectivo más sólido entre padres y bebé.
7.    Reducción de los niveles de ansiedad, lo que ayuda a disminuir el riesgo de depresión posparto.


Las Doulas apoyan las Prácticas de Atención y Cuidados adoptadas por la Organización Mundial del la Salud (OMS):

1.   El trabajo de parto inicia por sí mismo.
2.   Libertad de movimiento a lo largo del trabajo de parto.
3.   Apoyo continuo durante el trabajo de parto.
4.   No realizar intervenciones de rutina innecesarias.
5.   Evitar la posición acostada sobre la espalda para dar a luz.
6.   No separar a la madre de su bebé después del nacimiento.


Puedes oír la entrevista que me hacen en el programa Viva la Educación de Radio Internacional (92.9FM) del 26 de noviembre de 2016. Hablo de qué son las doulas, lo que hacemos, mi formación en lactancia y porteo y su importancia para un acompañamiento global.



Para saber más:

La Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS; Ginebra: Organización Mundial de la Salud (OMS):




Fuentes:

Doulas.es









martes, 2 de febrero de 2016

¡Bienvenid@s!


¡Bienvenid@s!

Me llamo María y soy una joven mamá apasionada por su familia.

¿Por qué Caminaré? Porque deseo estar siempre en camino. Porque quiero disfrutar y aprender con cada paso que doy en la vida. Porque a veces pequeños pasos te hacen avanzar más de lo que hubieras imaginado, y te hacen crecer.

Mi década de los 20 ha estado llena de grandes acontecimientos: la universidad, mi matrimonio, el nacimiento de mis tres hijos, la estancia en República Dominicana. La década de los 30 sólo acaba de empezar.

Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, interrumpí mi carrera profesional por mi familia. Cuando mi primer hijo tenía 5 meses, a mi marido le propusieron trabajar en una ONG en República Dominicana. Allí cimentamos nuestra familia. Vivimos en Santo Domingo durante 4 años, periodo en el que nació nuestro segundo hijo y descubrí lo que son las doulas y una nueva motivación y pasión por el mundo de la maternidad.

En un país donde la tasa de cesáreas es una de las más altas del mundo (56% según datos de la OMS de 2015), caí en la cuenta de que, a veces, consideramos como normales cosas que se hacen de una determinada manera simplemente por hábito. Esto hizo que con el embarazo de mi segundo hijo me planteara dónde y cómo quería dar a luz. Aunque ya era madre, todavía me quedaba mucho por aprender, y este fue el primer paso de una maternidad consciente. A través de mi ginecóloga dominicana (una de las pocas, o la única, que atiende partos naturales en la sanidad privada) conocí quiénes son las doulas.  Fue ella quien promovió la primera formación de doulas en República Dominicana con DONA Internacional. Formé parte de la primera promoción de doulas dominicanas porque quería aprender más sobre la maternidad y todo el proceso del embarazo, parto y posparto. Y sin esperarlo, me apasionó.

De regreso a España, me quedé embarazada de mi tercer hijo. En su alumbramiento pude poner en práctica todo lo aprendido. Fue realmente un parto hospitalario precioso, íntimo y totalmente respetado.

Al porteo ergonómico llegué por necesidad al tener dos bebés muy pequeños. Comprobando las grandes ventajas que tenía y lo desconocido que sigue siendo, tras mi propia experiencia, me formé como asesora para aprender más y poder ayudar a otras familias.

A la formación en lactancia también llegué por mis hijos. Con tres lactancias prolongadas y una de ellas en tándem, sentía la necesidad, como madre y como doula, de poder ayudar desde el conocimiento, y no sólo desde la experiencia, a otras mamás llenas de dudas y de dificultades pero con ganas de poder amamantar a su bebé y disfrutarlo.

Ahora, años después de comenzar el blog y toda esta andadura en el mundo de la maternidad, familiarmente y de forma personal damos un paso más en el camino y nos adentramos en el mundo del acogimiento, dando nuestro ofrecimiento como familia de acogida de urgencia. Una nueva etapa, una nueva experiencia, un nuevo aprendizaje. 

Este blog nace para compartir estas experiencias y conocimientos, y seguir aprendiendo gracias a vuestras aportaciones.


Espero que os guste.