lunes, 31 de julio de 2017

¡¡Vacaciones!!

Por fin se acercan unos merecidos días de vacaciones en familia. Un momento único y especial en el que nos ponemos en juego porque somos libres de hacer lo que queramos. Es el momento en el que libremente decidimos qué queremos hacer con nuestro tiempo y con quién queremos compartirlo.

Siempre se dice que las vacaciones de verano son el momento para descansar, pero ese descanso no consiste tanto en no hacer nada, sino en descansar la mente haciendo cosas bellas y bonitas que nos gustan y reconfortan, lo cual no quiere decir que no sean cansadas físicamente.

Nosotros este verano estamos disfrutando mucho de todo el tiempo que tenemos juntos (aunque todavía papá no esté de vacaciones), tardes de piscina y fines de semana en familia, con amigos y haciendo pequeñas escapadas cerca de la ciudad. Aprovechando a ver a amigos a los que vemos poco, disfrutando de la amistad con nuevos amigos y haciendo escapadas a esos lugares que marcan los veranos y que siempre se recuerdan.

Nosotros queremos pasar unos días de playa en familia porque a los niños, y a nosotros, nos encanta la playa, el mar y pescar en las rocas, y porque un verano sin playa parece que no es verano. ¡Qué tiempos aquellos en los que vivíamos en el Caribe!.

Pero para nosotros es muy importante poder pasar tiempo con los amigos, con amigos de verdad cuya amistad nos permite CAMINAR EN LA VIDA. Así que pasaremos casi una semana en Pirineos con amigos, porque la montaña también es un lugar privilegiado para aprender a caminar y encontrarse con uno mismo.

vacaciones

¡Feliz Verano!



viernes, 21 de julio de 2017

Noche en el Autocine


Teníamos muchas ganas de ir al Autocine, y por fin esta semana lo hemos conseguido.
Autocine Madrid Race

Cuando me enteré que existía un autocine me pareció una idea súper original, diferente y muy de película americana. Llevábamos semanas planeándolo. Pensamos que es un plan estupendo y muy divertido para ir, especialmente con los niños. Por eso, cuando nos enteramos que iban a poner Cars 3 sacamos las entradas con dos semanas de antelación, porque habíamos intentado ir a ver Gru3 y cuando quisimos sacar las entradas ya estaban agotadas.

Los niños estaban tan emocionados de ir a ver Cars sentados en su coche que cada uno estaba guardando su camiseta de Cars para poder ponérsela ese día tan especial.

Así que el miércoles nos montamos en el coche y nos dirigimos al Autocine. ¡Qué nervios!

Llegamos con tiempo. Las películas empiezan a las 22:30 pero desde las 20:30 puedes entrar y estar por allí. Un personal muy amable nos atendió en todo momento. Nos indicaron dónde colocar nuestro coche y nos dieron todas las indicaciones necesarias para poder disfrutar de la peli. Nos limpiaron el parabrisas, fundamental para poder ver bien la película, y sintonizamos el dial para poder oírla en el coche al volumen que prefieras.

Te imaginas sentado en tu descapotable tipo Greease viendo una peli. Y nada más lejos de la realidad, los más humildes vamos en nuestro coche y los más molones van en su descapotable. Hasta apareció un señor con sus hijos en su descapotable de época, ¡eso sí que es fardar!

Salimos del coche y dimos una vuelta para descubrir todo lo que allí nos esperaba: los coches de época, los foodtrucks y el Diner a ritmo de música de Elvis.

Hay una terraza donde puedes cenar o tomar algo, pero nosotros optamos por llevar nuestra comida, ya que es más económico y a nuestros hijos les encanta el plan de hacer picnic en cualquier lugar que se tercie.

Y si quieres fardar del todo puedes llamar desde el coche para que te traigan la comida o la bebida mientras ves la peli. ¡Un planazo!


¿Cómo desaprovechar esta oportunidad teniéndolo, además, al lado de casa?


¡Toda una experiencia que no puedes perderte!


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martes, 18 de julio de 2017

Pican Pican los Mosquitos...Probando InsectDhu

Cuando hablamos de verano pensamos en: sol, buen tiempo, piscina, playa, excursiones, diversión, descanso... Pero al verano también le acompañan a veces las picaduras de mosquitos, avispas o, si vas a la playa, de medusas, que no son nada agradables y pueden fastidiarnos un buen día, sobre todo si pican a los más pequeños de la casa.

A mí los mosquitos no me gustan nada. Ahora que soy mayor parece que me tienen más respeto, pero cuando era pequeña me acribillaban, hasta el punto de darme reacción alérgica. Por eso uno de los "peros" antes de irnos a vivir a República Dominicana eran los mosquitos. ¡¿Qué iba a ser de mí!? Me picaron y mucho, sobre todo al principio de llegar allí, pero nunca llegaron a darme las grandes reacciones alérgicas de cuando era niña, y poco a poco mi cuerpo fue haciéndose fuerte y resistente frente a las picaduras, debe ser que dejé de interesarles. Por suerte a mi hijo mayor, que por aquel entonces era un bebé, no le picaban mucho, pero al mediano, que debe de tener la misma sangre dulce que yo, también le picaban y le pican bastante.

Mi hijo mayor, al que le encantan los bichos y la naturaleza, dice que los mosquitos no sirven para nada, ¿qué función tienen en la cadena alimentaria? Solo pican y fastidian, y para colmo trasmiten enfermedades.

Así que cuando desde Madresfera me ofrecieron la posibilidad de participar en uno de sus sellos de calidad probando la línea de productos InsectDhu® de Mama Natura®, no dudé en apuntarme. Es cierto que no es un producto para repeler a los mosquitos (es mejor prevenir que curar), pero si ya te han picado es mejor calmar la irritación con algún producto, a ser posible natural, que rascarte sin parar porque cada vez te pica más.

InsectDhu Mama Natura

InsectDhu está indicado para calmar el picor y la inflamación que producen las picaduras de insectos, medusas o plantas urticantes.

InsectDhu gel

Está fabricado a base de plantas 100% naturales cuyas propiedades calman, protegen y regeneran la piel irritada por agentes externos sin dañarla. No contiene amoniaco ni corticoides.

Gracias a sus componentes naturales puede usarlo toda la familia con total seguridad, pudiéndose usar desde los 0 meses.

Su composición es la siguiente:

Ledum palustre
Alivia lo síntomas de las picaduras
Echinacea angustifolia
Antiinflamatorio
Urtica urens
Calma el picor
Aceite de citronella
Ahuyentador de insectos
Aceite de eucalipto
Propiedades antisépticas
Agua de hamamelis
Propiedades antiinflamatorias que ayudan a calmar y regenerar la piel

Se presenta en tres formatos muy prácticos:
  • Roll-on: frasco de 10 ml. Pequeño formato, ideal para llevar en el bolso, la bolsa de la piscina o la mochila cuando vas de excursión. Aplicación fácil, rápida y precisa sobre las picaduras gracias al roll-on. No gotea.
  • Spray: frasco de 20ml. Cómoda e higiénica aplicación ya que el envase no entra en contacto con la piel. El spray produce un efecto refrescante. Ideal para cubrir zonas un poco más extensas. Si se quiere se puede extender con un suave masaje. Por su pequeño tamaño y fácil aplicación también es perfecto para llevar a todas partes.
  • Gel: tubo de 25g: Formato para aplicar en zonas más amplias con un suave masaje.

Nosotros hemos tenido la posibilidad de probar los tres formatos, aunque en la promoción sólo venían el roll-on y el gel. Justo antes de que me llegaran los productos para probarlos, en plena excursión en la sierra a mí me picó una abeja en el pulgar y a la hija de unos amigos una avista en la pierna. Yo pensando, ¡ojalá me hubiera llegado ya InsectDhu para probarlo! Con la buena suerte de que una amiga tenía el spray de InsectDhu. Usamos el spray y fue realmente eficaz, en pocos minutos el picor desapareció junto con la hinchazón y la rojez.




Valoración personal y familiar de InsectDhu:
  • Eficacia: En estos días lo hemos probado varias veces por picaduras de mosquitos y el resultado ha sido bastante bueno. Calma la piel, reduce el picor y baja la hinchazón y la rojez producida. Gracias a que sus componentes son totalmente naturales podemos aplicarlo con más frecuencia sin que esto provoque ningún daño. Puntuación: 4/5
  • Olor: Olor muy agradable y fresco mezcla de cítricos y eucalipto. A nosotros nos ha gustado, pero para gusto los olores. Puntuación: 5/5
  • Formatos disponibles: La variedad de formatos que tiene el producto es muy buena, tanto por tamaños, tipo de aplicación y texturas. Son formatos para todos los gustos y situaciones, es imposible que no te guste ninguno. En casa nos ha gustado más el formato roll-on por la precisión que aporta; pero tanto el roll-on como el spray son perfectos para llevarlo a todas partes, son pequeños y prácticos. Puntuación: 5/5
  • Composición: Saber que la composición está realizada con ingredientes 100% naturales, sin amoniacos ni corticoides, da tranquilidad, pues en el mundo de los productos contra las picaduras la mayoría de ellos suelen ser medicamentos que no podemos aplicar en bebés y niños pequeños, ni de forma frecuente en adultos. Puntuación: 5/5
InsectDhu formatos  

A mí y a mi familia la gama de productos de InsectDHU nos ha gustado mucho. Lo uso casi más conmigo que con mis hijos, porque siempre me pican los mosquitos más a mí que a ellos. Lo tengo siempre a mano y este verano nos lo llevaremos allá donde vayamos y lo probaremos contra las picaduras de los mosquitos montañeros de Pirineos y contra los mosquitos playeros del Mediterráneo. Será nuestro aliado contra las picaduras.

¿Quién dijo “mamá me pica”?

¿Conocíais estos productos? 
¿Os animáis a probarlos este verano?






jueves, 29 de junio de 2017

¿Cómo pongo límites y normas a mi hijo?

En el post anterior me preguntaba por qué nos preocupa tanto cómo poner límites a nuestros hijos, qué son los límites y la diferencia entre ser padres permisivos o autoritarios. 

Hoy os voy a contar brevemente qué podemos esperar de los niños según su edad para poder entenderles y enseñarles mejor. Y para terminar os daré unas claves para establecer normas desde el respeto y con mucho amor.

¡Empezamos!

De 0-2 años
En esta edad los niños son pura necesidad. Necesidad que pasa por la supervivencia. Necesitan comer, dormir, sentirse protegidos y amados. Y para todo esto necesitan a mamá o papá cerca, y si están los dos siempre prefieren a mamá (¡qué tendremos las madres!).
En esta etapa no hay límites. Las necesidades de los bebés no las podemos limitar. Por eso la lactancia y el sueño son a demanda, sin horarios, y tenemos que ofrecerles todo el cuidado y atención que necesitan. Aunque no seamos conscientes, no atenderles como ellos esperan y necesitan es contraproducente y perjudicial para ellos. (Sí, son muy demandantes y es muy cansado, quizás no te lo dijo nadie antes de ser madre. Ahora ya lo sabes, así que atiéndele cómo se merece. Ser madre es una entrega total, cansada pero reconfortante).

Llanto bebéEl único lenguaje que tienen con esta edad es la queja y el llanto. Si el niño está bien, calla; si se siente mal, llora. El problema es que muchas veces los adultos no somos capaces de entenderles. No lloran por maldad. No tienen malos comportamientos y tampoco podemos decir que tienen rabietas. Detrás del llanto de un niño siempre hay una causa, así que hay que atender el llanto hasta que averigüemos el motivo. El niño tiene una necesidad o una molestia y lo que quiere es que se la solucionemos porque él solo no puede.
Ante la duda de por qué llora nuestro bebé y no saber qué hacer, siempre funciona cogerle en brazos. Pero “todo el mundo dice que le voy a malcriar”. ¡Cógele! Si sientes que debes hacerlo, ¡hazlo! Los bebés sólo necesitan cariño y tener a mamá y papá cerca. La necesidad de contacto de los bebés es casi continua y si no se la damos nos la reclamará. Si dejas llorar a tu bebé se sentirá desprotegido. Si le haces caso cuando llora sabrá que mamá y papá siempre están cuando les necesita. No le vas a malcriar. Estás criando un bebé sano, feliz, seguro y con autoestima, que cuando crezca sabrá que sus padres siempre están a su lado cuando les necesita. Atenderlos siempre no es sinónimo de malcriar, sino de educar correctamente.

A partir del año comienzan a decir algunas palabras y a utilizar gestos que nos facilitan la comunicación. También comienza a coger cosas y a moverse (se gira, se sienta, gatea, se pone de pie, camina). Igual que no podemos regañarle por caerse de la cama porque ha aprendido a girarse (es responsabilidad nuestra no dejarse solo), no podemos regañarle porque coge un jarrón de cristal o tira del mantel y se cae todo. El niño está descubriendo el mundo que le rodea, que para él es apasionante. Somos los adultos los que tenemos que ofrecerle un espacio seguro donde poder desarrollar todas sus capacidades. Tapa los enchufes y quita de su alcance las cosas peligrosas o que no quieras que estropee. Es tu responsabilidad, no le culpabilices a él. Si ocurre un accidente él será el primero que se asuste. Abrázale y explícale amorosamente qué ha sucedido, aunque creas que es sólo un bebé y no te entiende poco a poco irá comprendiendo.

De 2-4 años
A partir de los 2 años, los niños comienzan a estar preparados para hablar y razonar. Comienzan a tener ideas propias y a darse cuenta de que son personas diferentes a las que les rodean. Es la etapa de las rabietas, porque el niño tiene unas ideas y unas razones muy importantes para él, y hasta que no entienda que las nuestras son mejores las va a defender.

A veces los límites que les queremos poner a esta edad son cuestionables, porque dependen de nuestra cultura o de la educación que hemos recibido. Por eso, no debemos ponerles miles de normas y decirles que NO a todo. Tenemos que ponerles pocas normas, pero que sean claras.

Cuando no hacen caso o “se saltan las normas” lo único que están intentando comprobar es si lo que le hemos dicho es de verdad tan importante. Por eso, si nuestro hijo defiende su postura o hace una rabieta, nosotros tenemos que mantener siempre nuestra palabra, porque si acabamos cediendo, para que el niño no monte una pataleta o la líe en público, le estamos "enseñando" inconscientemente que realmente no era tan importante lo que le estábamos pidiendo y lo que conseguimos es que por norma no nos haga caso.

RabietaHay límites incuestionables. Son aquellos que le protegen de dañarse y dañar a los demás, como no se pega ni se daña a nadie (no se muerde, no se empuja, no se araña....). Es cierto que esta etapa todavía es muy sensorial y muchas veces se relacionan con sus iguales pegando y mordiendo. Debemos explicarles amorosamente pero con firmeza que ese comportamiento no está bien y por supuesto ser coherentes y no regañarles pegándoles nosotros. 

En esta etapa los niños siguen siendo muy demandantes. Piden muchas cosas permanentemente. "Mamá ven", "mamá mira", "mamá, mamá, ¡mamá....!". Para nosotros es muy cansado (sobre todo si pasamos mucho tiempo con ellos y tenemos varios hijos) y con las miles de cosas que siempre tenemos que hacer solemos decirles que NO a todo: "Ahora NO puedo", "Espera", "Más tarde". Inconscientemente el mensaje que se les queda es que no hay que atender las demandas que te hagan, por eso, cuando nosotros les pedimos que nos hagan caso (¡a la primera!), no lo hacen (si mis padres no me hacen caso (a la primera) cuando yo les pido algo...que insistan como insisto yo). 

De 5-8 años
En esta etapa el niño ya sabe cuáles son las normas y cómo debe comportarse, siempre que le hayamos puesto las normas adecuadas y claras. En este momento los problemas que surgen son de convivencia y comportamiento porque el niño no hace lo que nosotros esperamos. Es el momento en el que los niños empiezan a cuestionarse las cosas (cada vez más a medida que se acercan a la adolescencia). Hasta ahora las normas les han permitido moverse y decidir con autonomía y libertad dentro de un "recinto seguro". Ahora, poco a poco se van midiendo con las normas y propuestas que les hacemos para descubrir si son realmente buenas y necesarias para ellos.

Enfado Pixabay
  
¿Cómo poner límites y enseñar normas a nuestro hijo?

Como hemos visto, lo primero de todo es saber en qué momento de su desarrollo se encuentra nuestro hijo y qué podemos esperar de él. 
Los límites tenemos que ponerlos porque son necesarios, pero siempre desde el respeto: sin gritar, sin castigar, sin amenazar, sin chantajear. 
Educar con apego y con amor, no quiere decir dejarles hacer lo que quieren. Y diréis: "Pero hasta que no le doy un grito no me hace caso". Párate a pensar si realmente te hace más caso porque le gritas o lo hace por miedo al castigo o las represalias. A lo mejor sigue sin hacerte caso aunque le gritas. ¿Seguro que gritarle te está surtiendo efecto? (Si quieres puedes leer más sobre Educar sin gritar en este post)

La mayoría de las veces, sobre todo cuando son pequeños, no van a entender los límites que les ponemos, pero poco a poco los irán entendiendo y los aceptarán mejor si se lo decimos de forma que ellos se sientan queridos, respetados y de que lo decimos por su bien.

1. Ponte a su altura, mírale a los ojos y habla sin alzar la voz.
2. Dile frases cortas y fáciles de entender: “En casa no se juega a la pelota"
3. Dale explicaciones: Educar en valores implica explicarle a los niños por qué se hacen las cosas, las consecuencias o las reglas. Responder con un “porque sí” o “porque no” no es válido. "En casa no se juega a la pelota porque no hay espacio y se pueden romper las cosas".
4. Empatiza con tu hijo y escúchale para conocer su punto de vista.
5. Dale nuevas alternativas: Al darle a escoger el pequeño sentirá que tiene libertad para elegir y que le tienes en cuenta. Evitarás que te desobedezca porque le impusiste una tarea. Hazle partícipe y se sentirá útil. Si no quiere bañarse porque está muy entretenido jugando o viendo la tele puedes decirle: cuando mamá ponga la mesa o cuando acabe el capítulo nos bañamos (recuerda que los niños no saben qué son 10 minutos ni cuánto duran). O si tiene que recoger antes de irse a dormir le puedes preguntar si quiere recoger antes o después de bañarse o de cenar.
6. No le digas que es malo: él no es malo, es mala su conducta. No le censuramos a él, sino a su conducta, por eso nunca rechaces al niño por una travesura o mal comportamiento. 

“Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite” (R.L. Stevenson. Dr. Jekyll y Mr. Hyde)


Si el límite o la norma ya se ha quebrantado tenemos que asumirlo. Intentar conseguir lo que uno quiere o necesita no es malo en sí mismo. Nuestra función es retomar y volver a la situación de seguridad o volver a explicar el porqué de la norma.
7. Cuida tu temperamento: no dejes que tu enfado o falta de control te hagan arrepentirte de cómo le tratas. Primero cálmate para no gritarle y luego corrige con firmeza pero de forma amorosa. En el siguiente post escribiré sobre cómo gestionar nuestro enfado y el de nuestros hijos.
8. No incumplas tus propias reglas y predica con el ejemplo: Las normas se imponen y son para cumplirse. No es aceptable que antepongas lo que él desea sólo porque no haga una pataleta y tampoco es aceptable que tú no cumplas una norma que le pones a él, por ejemplo, “en la mesa no se come con el móvil”.


Para educar se necesita tiempo, paciencia (mucha paciencia), comprensión y respeto. Y es cansado (muy cansado) hay que repetirles las cosas miles de veces, pero es necesario perseverar.

Nadie dijo que fuera fácil. 
Muchas veces se trata de "desaprender lo aprendido". 
¡Y cuántas cosas aprendemos y desaprendemos educando a nuestros hijos!


Comprensión


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Libros recomendados:
Ni rabietas ni conflictos, Rosa Jové 
Aprender a educar, Naomi Aldort
Ser padres desde el corazón, Inbal Kashtan

Fuentes:
Ni rabietas ni conflictos, Rosa Jové 
http://www.psicologiaycrianza.com 
http://www.miriamtirado.com/es/ 
http://mamaom.es/

viernes, 23 de junio de 2017

¿Por qué nos preocupa poner límites a los niños?

Hoy voy a tratar un tema que a muchos padres nos preocupa. Pero antes de entrar en materia, que da para mucho, lo primero que quiero decir es que la palabra “límite” no acaba de convencerme.

¿Qué es un límite? 
¿Los adultos tenemos límites?
¿Nos gusta vivir limitados o queremos vivir plenamente desarrollando todo nuestro potencial?

Límite suena a controlar y a oprimir los impulsos, imponiendo el criterio del adulto por encima del desarrollo del niño y su necesidad. En una educación autoritaria realmente es así; estamos cansados de oír el “porque yo lo digo, ¡y punto!” y de ver a los adultos dirigirse a los niños de forma agresiva y con amenazas. Pero hacerlo así no es educativo, el niño hará lo que le digamos por miedo al castigo o las represalias y nosotros lo que queremos es que lo haga porque es bueno para él, llegando el momento en que lo entienda y lo haga porque sale de él sin que nosotros tengamos que decírselo, porque es responsable, capaz y autónomo.

Creo que cuando hablamos de límites referidos a los niños, lo que en realidad queremos decir, o por lo menos a lo que yo quiero referirme, es a cómo ponerles normas. Y más que “ponerles” diría cómo hacerles entender ciertas normas básicas (e incluso iría un poquito más allá, y diría cómo ayudarles también a adquirir actitudes y comportamientos buenos y valiosos) a nivel personal, familiar y social que les permitan desarrollarse como personas y poder relacionarse adecuadamente con los demás.

Las normas son esenciales y deben permitir a los niños distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno o malo para ellos y para los demás, lo que es peligroso, etc. Además nos permiten aprender a ser educados y a respetar a los demás. En definitiva, el niño debe aprender, con la ayuda del adulto, a descubrir por sí mismo lo que es bueno y adecuado.

Los niños necesitan normas claras, aunque a medida que crezcan sean cuestionadas. Tener normas les permite moverse y decidir dentro de un “recinto seguro” en el que van a moverse con autonomía y libertad sin hacerse daño ni dañar a nadie. Con el tiempo podrán medirse frente a esa propuesta o norma y descubrir entonces si realmente es buena y necesaria para ellos.

Está claro que hay normas que no son cuestionables; como por ejemplo: “No se meten los dedos en el enchufe” o “No se pega”, pero debemos explicarles siempre el porqué.

Si a los niños no les ponemos normas o las normas que les ponemos son arbitrarias o poco claras el niño se siente confuso y desprotegido. Los niños están aprendiendo y necesitan saber que papá y mamá tienen “el control” y que si pasa algo le van a ayudar. Si se siente confundido, le costará más hacer caso, porque no sabe si es que "sí" o que "no" o si finalmente va a poder hacer "lo que él quiere". Un niño “sin límites” buscará todo el tiempo que se los pongas porque necesita de ellos y él todavía no es capaz de ponérselos. 


Limites y normas
Freepick

¿Por qué nos preocupa tanto el tema de cómo poner límites a los niños?

Quizás a esta pregunta podáis contestar mejor vosotros. Yo lo que creo es que tenemos miedo a ser autoritarios o a pecar de ser demasiado permisivos. No sabemos dónde está el término medio y no queremos educar niños consentidos y malcriados.

Que nuestros hijos no nos comprendan, tengan rabietas o tengan su propio punto de vista sobre lo que les decimos cuando les ponemos límites es algo que nos pone nerviosos, nos enfada e indigna, hasta tal punto que a veces acabamos gritando y amenazándoles y, por el contrario, otras veces nos volvemos blandos y, para que el niño no haga una pataleta, cedemos en nuestro límite y entonces lo que le decimos no habrá servido de nada.

¿Será que no tenemos referentes a nuestro alrededor de los que aprender?

Los padres permisivos muchas veces son aquellos que no saben cómo poner límites o qué límites poner. Otras veces son aquellos que pasan poco tiempo con sus hijos e intentan compensarles de alguna manera o no quieren enfrentarse a ellos. Si tendemos a ceder y el niño siempre se sale con la suya, pensará que siempre tiene que ser así. Le costará relacionarse y pondrá su felicidad en las cosas materiales y en la satisfacción de sus deseos. El niño tiene que aprender que puede sentirse bien a pesar de no conseguir lo que quiere.

Los padres que se pasan de autoritarios son aquellos que ponen un montón de límites, muchos arbitrarios y sin sentido, y viven la relación con sus hijos en “aquí mando yo” y “porque yo lo digo” y en un forcejeo de "a ver quién puede más". Quizás sus padres eran así y no conocen otra forma de educar o a lo mejor intentan compensar que tuvieron padres que no les atendían lo suficiente y es su forma de proteger a sus hijos.

Parece complicado, pero lo importante es que nosotros, adultos, tomemos conciencia de cómo hemos sido educados y de cómo queremos educar; de cómo les tratamos y de cómo resolvemos los conflictos.

Los niños aprenden con nuestro ejemplo, por eso, para ponerles normas hay que comenzar a enseñarles con nuestra forma de actuar.

En el próximo post os contaré cómo poner límites y normas a nuestros hijos y veremos qué podemos esperar de ellos en cada etapa evolutiva. 

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Fuentes:
Ni rabietas ni conflictos, Rosa Jové
http://www.psicologiaycrianza.com
http://www.miriamtirado.com/es/
http://mamaom.es/