martes, 7 de febrero de 2017

¿Queréis descubrir nuestra nueva sección?

¡Hoy estoy de cumpleaños! 

Y el mejor regalo es poder disfrutar de un año más de vida junto a mi familia y las personas a las que quiero. Un año para seguir viviendo intensamente, disfrutar de cada pequeña cosa y de cada nuevo acontecimiento.

Para celebrarlo iniciamos NUEVA SECCIÓN: TESTIMONIOS de mamás y papás, en primera persona y como familia, sobre cómo han vivido el embarazo y/o el parto, cómo viven su maternidad o su paternidad, cómo hacen para criar y educar una familia numerosa, cómo vivir la adopción o la acogida...
También podéis escribirnos los abuelos, seguro que también tenéis mucho que aportar.

Compartir nuestras experiencias y aprendizajes es lo más importante que podemos hacer para ayudar a otras personas. 

Esta sección no es posible sin vuestra colaboración. Por eso, escríbenos a caminare.portacta@gmail.com y estaremos encantados de publicar tu testimonio.

Para iniciar esta sección quiero compartir con vosotros el testimonio de Mónica sobre cómo ha vivido ella la llegada de cada uno de sus 3 hijos, cómo fue cambiando su manera de ver la maternidad y qué le ayudó a afrontar las dificultades. ¡Gracias Mónica!

"La verdad es que yo nunca había pensado en ser madre, hasta que me llegó, claro.
La mayoría de mis amigas desde niñas habían tenido el deseo de ser madres, como un “sentimiento maternal” muy arraigado; sin embargo yo no tengo conciencia de ello.
Cuando conocí a mi marido, y me enamoré, él tenía muy claro que quería tener hijos, y a mí me empezó a entrar el “sentimiento maternal”. Nos casamos y me quedé embarazada de mi primer hijo, y fue una sensación ¡tan bonita!, ¡estaba tan feliz!, ¡me encontraba tan bien!. Yo siempre digo que mi estado ideal es el embarazo, porque me siento mejor que nunca.
Pero nació Guillermo y me calló como una losa el peso de la responsabilidad. Sentir que ese niño tan pequeñito e indefenso dependía por entero de mí, me superó. No me sentía capaz de criarlo. A pesar de todo el apoyo de mi marido y de mi familia me sentía muy triste por mi niño, pensaba que había tenido muy mala suerte de tener una madre tan desastrosa como yo, ni siquiera conseguía darle de mamar. Durante el embarazo había hecho un curso de lactancia, y la doctora que lo impartía, Kika Baeza de Raíces, me ayudó un montón con eso. Me sentí muy acompañada por ella y enseguida conseguimos que el niño mamase bien. Aun así continuaba sintiéndome muy torpe y anímicamente muy baja. 
Entonces un amigo que vino a vernos para conocer a Guillermo, me dijo que yo era la mejor madre que mi hijo podía tener porque yo era su madre. Con esas palabras mi mente se desbloqueó y empecé a disfrutar de ese regalo tan inmenso que se me había dado.
Cuando Guillermo tenía dos años nació Iria y dos años más tarde Sonia. A las dos las disfruté desde el principio; siempre teniendo muy presente las palabras que me dijo mi amigo, y la compañía que tanto me ayudó con la lactancia.
Me siento una persona tan afortunada por esos tres regalos ¡tan hermosos!. Es tan desproporcionado que cuando lo pienso me abruma.




No sé si les pasa a todas las madres, pero yo aprendo a ser madre todos los días, día a día con ellos que son los que me enseñan.
La crianza de los hijos es una tarea larga que requiere mucho esfuerzo. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, también económico, que supone tener tres hijos; yo pienso que para muchas cosas es más fácil. Mis hijos necesitan, o al menos reclaman, menos cosas materiales que los hijos únicos de algunos amigos. También son más pacientes y más generosos.


Y continuamos paso a paso con la aventura tan maravillosa de la educación y la crianza".




No hay comentarios:

Publicar un comentario