lunes, 30 de enero de 2017

Lactancia, Comunicación y Educación Emocional

El sábado 28 de enero participé en el programa Viva la Educación de Radio Internacional (92.9 FM) para hablar de cómo la lactancia y el vínculo entre madre y bebé es una comunicación continua en la que se establecen las bases de una adecuada educación emocional.

Os dejo el enlace si queréis oír el programa en diferido y os comparto la información en profundidad.

¡Qué os guste!

¿Cómo ayuda la Lactancia Materna a establecer la comunicación y el respeto entre la madre y el bebé?

Desde el nacimiento, incluso desde el embarazo, madre y bebé están en continua comunicación.
Cuando el bebé nace, la madre es capaz de reconocer las señales que emite su hijo para decirle si tiene hambre, sueño o no quiere estar solo. Estas señales comienzan siendo sutiles, hasta que concluyen en el llanto. Porque el llanto es la forma de comunicación de los bebés. De hecho hemos oído muchas veces que los bebés lloran diferente si tienen hambre o si les pasa cualquier otra cosa. Y las madres sabemos diferenciarlo.

La educación emocional de los niños, viene marcada por la relación con sus padres, con la relación de vínculo y apego que se crea entre ellos desde los primeros momentos de vida, especialmente con su madre que es la fuente de alimento, de calor y de protección del recién nacido. Por eso, para generar un vínculo adecuado es muy importante lo que sucede entre la mamá y el bebé las primeras dos horas de vida, siendo necesario el contacto piel con piel madre-bebé.
© CAMINARÉ
Durante los primeros dos años de vida del bebé, está íntimamente relacionado el crecimiento y desarrollo del cerebro con la lactancia materna y la estimulación táctil y emocional del bebé en ese contacto piel con piel. Es decir, no sólo la leche tiene un componente que favorece la creación de la mielina que recubre las neuronas para su correcto funcionamiento, sino que madre e hijo interactúan con los cinco sentidos, estimulando de forma adecuada el crecimiento del cerebro, lo que otros alimentos no hacen.

¿Cómo hacer cuándo la lactancia materna no es posible?

En el caso de las mamás que no dan el pecho, para que se genere de forma adecuada el vínculo, se recomienda mucho contacto piel con piel y que los biberones los dé la madre de forma similar a cómo darían el pecho (la mejilla del bebé rozando su pecho recomendablemente piel con piel, respetar el ritmo de succión y respiración del bebé haciendo pausas y descansos, miradas, caricias…)
También se recomienda que la lactancia artificial sea a demanda como la lactancia materna. ¿Qué quiere decir y por qué? Quiere decir que el bebé, tome el pecho o los biberones, sabe cuándo tiene hambre y la cantidad de leche que quiere tomar. No hay tiempos ni horarios (siempre que el bebé esté sano y la lactancia esté bien establecida). Esto es una forma de comunicación y también es una forma de respeto. No forzamos a comer. Esto ocurre igual, cuando se inicia la alimentación complementaria.

¿Y cuándo el bebé crece? ¿Cómo es la lactancia y la relación en torno a ella? Lactancia prolongada

La OMS, la AEPED y la AMP recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, momento en el que se introducen los nuevos alimentos, y recomiendan seguir con la lactancia materna hasta los dos años y después hasta que la madre y el bebé quieran.

Nuestro periodo de lactancia se encuentra entre los 3 y los 7 años, si se deja que el destete se produzca de forma natural. Por lo que no deberíamos de ver raro que un niño de 3 años siga mamando.

A partir de los 6-9 meses, la lactancia es más que alimento. La lactancia materna es una relación de amor.
© CAMINARÉ
Cada vez las tomas son menos frecuentes (la madre comienza a trabajar, el niño está más tiempo con otras personas y está más motivado a descubrir todo lo que le rodea…) pero el pecho de mamá sirve de lugar seguro al que volver cuando se ha alejado a explorar y siente algún peligro, y si hay separación de mamá porque va a trabajar, cuando vuelve a ver a mamá es la forma que tienen de quererse y decirse cuánto se han echado de menos.

Los dos primeros años de vida, son una etapa muy intensa para el niño en todos los sentidos, también emocionalmente, y la lactancia proporciona una herramienta valiosa porque se asienta sobre una base sólida como medio de comunicación. La lactancia proporciona un tipo de comunicación que el niño comprende cuando el lenguaje y la lógica todavía se le escapan.

Sirve por supuesto para dar alimento y amor pero también para aliviar, consolar, tranquilizar y hasta de primeros auxilios.

Crea una relación de vínculo y apego que ningún peluche ni ninguna mantita pueden sustituir. Estos suelen ser elementos de transición que se suelen utilizar para superar momentos de separación con la madre, pero, en la mayoría de los niños que maman durante años no los suelen necesitar.
En el vínculo que madre y bebé han ido creando, también han establecido las bases del respeto. El bebé cuando crece va aprendiendo que hay momentos en los que mamá decide que no le va a dar el pecho porque está cansada o porque no es buen momento… y él aprende a esperar y a respetar.

En las últimas etapas de la lactancia, también las madres experimentamos sentimientos contradictorios. A veces nos encanta, nos parece cómodo y una herramienta indispensable para poder solucionar ciertas situaciones. Decimos: “¡es que no sé qué haría si no tuviera el pecho!”. Pero otras veces estamos cansadas y queremos destetar.

Como madres tenemos una sensibilidad especial, conocemos a nuestros hijos y sabemos lo que necesitan en cada momento y lo que subyace debajo de su comportamiento (si tiene una pataleta, si está especialmente mimoso). Los niños son personas como nosotros, con un carácter y un temperamento, sentimientos, gustos, capacidades y limitaciones. Si comprendemos esto y nos centramos en buscar el origen y la necesidad de su comportamiento, podremos abrazarles y ofrecerles herramientas que les ayuden a afrontarlo de la mejor manera, respetándoles y amándoles.

La hora de mamar es un momento para aprender a hacer acuerdos, a ser pacientes, a aceptar, a hacer excepciones y a comprometerse; grandes conceptos que se aprenden en esta relación familiar tan reconfortante.


Fuentes:
Nils Bergman. Kangaroo Mother Care.
El arte femenido de amamanar, La Liga de la Leche




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