lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Cómo abrigo a mi bebé en un portabebé?

Ya estamos en otoño, comienza la lluvia y bajan las temperaturas. El frío ha llegado y siempre dudamos si abrigamos lo suficiente a nuestro bebé. 
¿Tendrá frío? ¿Le he abrigado demasiado?

Esta duda la tenemos hasta cuando los pequeños se van haciendo mayores, pues siempre les insistimos “ponte el abrigo que hace frío”, “abróchate que te vas a resfriar”, cuando a lo mejor ellos son más calurosos que nosotros o al revés.

¿Cómo sabemos si un bebé tiene frío o calor? ¿Cuántas capas de ropa tengo que ponerle? ¿Si le cubro solo con mi abrigo tendrá frío?  ¿Le pongo el abrigo y luego le meto en el portabebé? ¿Me pongo la mochila sobre mi abrigo o me pongo el abrigo sobre la mochila?

Parémonos a pensar….
Lo primero a tener en cuenta es que el portabebé supone una, dos o tres capas más de ropa (según el tipo y/o nudo que hayamos realizado). Esto ya le protege, por eso en verano, si usamos un fular tejido hacemos nudos más frescos con los que se pongan menos capas sobre el bebé.
Si nosotras nos ponemos muchas capas (camiseta interior, camisa, jersey…) y además ponemos el portabebé sobre nuestro abrigo puede resultar un poco aparatoso y podemos parecer robocop al movernos. Por lo que esta opción no es la buena. 
Lo mismo ocurre si al pobre bebé le ponemos mil capas de ropa y el abrigo y le metemos dentro del portabebé. El pobre niño no puede moverse y morirá asfixiado.
La mejor opción siempre es abrigarles por fuera del portabebés, por varios motivos:
1. Si les ponemos un abrigo nunca sabremos exactamente la temperatura corporal que tiene nuestro bebé. Lo más sencillo y lo recomendado es abrigarle con la ropa que estaría en un lugar con una temperatura agradable (es decir, en casa), ponerle en el portabebé y cubrirse con el mismo abrigo porteador y bebé. El cuerpo de mamá y del bebé generan calor y si ambos se mantienen unidos en el “mismo ambiente” ambos tendrán la misma temperatura y es más fácil que sepamos si la temperatura a la que está nuestro bebé es la adecuada.
2. Es muy difícil ajustar un portabebés en una posición óptima si el bebé lleva ropa de abrigo puesta, especialmente buzos o abrigos gruesos. Se forman arrugas en los abrigos que pueden molestar al bebé y suelen quedar demasiado prietos en el portabebés, con buena intención los aflojamos para que estén “más cómodos”, y, sin embargo, esto hace que se desplace el centro de gravedad y al porteador le duela la espalda.
3. Si el bebé se duerme no es necesario despertarle para desabrigarle al no tener que sacarle del portabebé. Esto nos facilita mucho las cosas cuando pasamos del frío de la calle a un lugar caluroso como una casa o un centro comercial.

PERO ¿CÓMO NOS ABRIGAMOS LOS DOS A LA VEZ?
Cuando el bebé es recién nacido podemos usar un abrigo amplio que todavía nos cubra a ambos o una capa o poncho que este año están tan de moda.
Si el bebé es más grande y nuestro abrigo no le abarca siempre podemos ponerle una mantita o similar por encima, con un gorrito y calentadores.

Sin embargo, estas opciones tienen algunos inconvenientes:
– Sólo podrás portear delante.
– Si pones una mantita o similar, debes asegurarte que está bien sujeto sin que interfiera en el uso del portabebé, que abriga adecuadamente al bebé y le deja las vías aéreas despejadas.

Si tenemos algo más de presupuesto o nos tienen que hacer un regalo (por qué no pedírselo a los Reyes ahora que se acerca la Navidad), existen unos cobertores especiales para portabebés. Y si los Reyes están espléndidos lo más de lo más son los abrigos de porteo que puedes seguir usando cuando ya no portees a tu bebé.

Las ventajas del COBERTOR DE PORTEO es que puede utilizarlo indistintamente cualquier porteador, porque son talla única y en la mayoría de los casos se adaptan fácilmente a cualquier tipo y modelo de portabebé.
© CAMINARÉ

Algunos cobertores son de forro polar, otros impermeables (¡qué mejor momento para portear que los días de lluvia, los dos calentitos, protegidos por el paraguas y sin el aparatoso carro con el incordioso plástico de lluvia). Los hay artesanales y de marcas conocidas. Es cuestión de encontrar el que más nos guste. Y si eres mañosa o tienes una madre (o suegra) que cose de maravilla, quizás puedas hacer tu propio cobertor.
Los cobertores pueden usarse porteando a la espalda, pero, ajustar el portabebés por encima del abrigo y que quede correctamente no suele ser fácil. Si lo utilizas a la espalda, asegúrate de que el tejido de tu abrigo no pique porque tu peque pondrá ahí la carita si se duerme.

Los ABRIGOS DE PORTEO constan de un cierre delantero y otro trasero, normalmente de cremalleras, a los que se adapta un cobertor o un aplique con un agujero para que el bebé pueda sacar su cabecita.
Son realmente versátiles. Los puedes utilizar con bebé o sin él, porteando delante y a la espalda (llevan cremalleras también a la espalda para poner el acople), puedes portear gemelos o a dos niños a la vez, uno delante y otro a la espalda, haciéndote con un insertable extra, e incluso puedes usarlo embarazada con unos acoples sin el agujero de la cabeza que se ponen en lugar del acople del bebé.
Portéame
Existen numerosos abrigos en el mercado, los hay de vestir, de sport, impermeables e incluso unisex, así que si tú y tu pareja vais a portear y tenéis más o menos la misma talla, podéis utilizar los dos el mismo abrigo. También existen versión chaleco de forro polar.


Boba Vest
El último Koala


Solo tienes que encontrar uno que te guste y satisfaga tus necesidades.

Así que aunque aparentemente sean caros es una inversión estupenda a la que se le puede sacar buen provecho.



¿Vosotros qué opción elegís?







Si tienes dudas sobre cuál es la opción que mejor se adapta a vuestras necesidades puedes escribirme a caminare.portalacta@gmail.com


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